Nuestros minerales deben declararse de prioridad nacional

Por Andrés Beato Betances
[email protected]

Santiago, Rep, Dom.- Con la llegada de los llamados
̈conquistadores ̈ a la Hispaniola o Saint Domingue, la búsqueda de
oro y plata entre otros minerales, fue y sigue siendo factor compulsivo
en toda nuestra historia por parte de empresas extranjeras.

Hasta el día de hoy el medio ambiente sigue abierto en el ámbito de las
riquezas mineras del país.

Este contexto estimula aún más a las grandes potencias porque
disponen de los recursos técnicos y económicos, al tiempo que se les
ofrece seguridad a sus inversiones como a evasiones de impuestos tal
si fuera un paraíso fiscal.

Otro recurso potencial de nuestro territorio que está por demostrarse
es el petróleo, que de acuerdo a informaciones el carburante se
encuentra localizado en la provincia de Azua a través de una veta o
franja.
La extracción de pruebas es realizada por la ̈Canadian Oil ̈ para
disfrutarla a su arbitrariedad.
Esta corporación, conjuntamente con la ̈Superior Oil ̈ consorcio
norteamericano, firmaron un contrato por veinte años con la nación
dominicana para aprovechar este recurso.
El fenómeno de la inversión que digamos no es muy sencillo sino todo
lo contrario, es un milagro muy complejo y sus manifestaciones
pueden presentarse según las circunstancias, condiciones económicas
y políticas donde alternan sus dólares.
Ahora bien, a pesar de la multiplicidad de las formas que reviste y de
las coyunturas diferentes que puedan presentarse en el orden político
en el momento de la inversión, el fenómeno es único con una
naturaleza bien definida.
Para estas corporaciones internacionales que explotan los recursos
mineros del país, el gobierno debe procurar la ejecución sin
limitaciones por acuerdos preexistentes de cláusulas que sean válidas
para todos los contratos.
Es necesario, en esa inclinación, que el mandatario gestione estudios
indispensables para la elaboración ulterior de las materias primas que
de aquí se extraen y que las mismas sean vendidas por el Estado.
De esa manera se aseguraría que las empresas extranjeras instaladas
en nuestro territorio no defrauden los intereses nacionales sin evasivas
de ventas.

Hasta tanto la nación dominicana no considere revocar los contratos
estipulados, los yacimientos seguirán siendo aprovechados por estos
monopolios.
Mientras el hacha va y viene los acuerdos tienen que realizarse de
manera clara, conforme a que dichos desparpajos son manejados por
los consorcios con representaciones intermediarias, engañando en los
precios finales.
Si el objetivo del milenio es fortalecer el país como un Estado Moderno
en armonía con lo existente, este es el momento apropiado para que el
presidente Luis Abinader, con su mente fresca y despejada matricule
en las universidades a jóvenes con talentos en matemática y física para
que estudien Ingeniería en Minas y Geofísica.
Con el interés bien marcado se puede hacer mediante convenios con
altas casas de estudios del país que imparten dicha carrera, o en el
extranjero que están brindando facilidades de becas a nuestras mejores
cosechas.
Muchos dominicanos estamos conscientes de la complejidad del
Estado, pero lo esencial es que se conozca la trayectoria, que se inicie la
marcha y se movilicen los recursos humanos si queremos la
construcción de un sistema político sustentado en la justicia y la
libertad de derechos.
Estar en proporción y consonancia con los avances tecnológicos tiene
que ser la meta y decir la verdad no sólo cuando el miedo nos lo
permite.
Sin tapujos, sostengo claramente, que nuestros minerales deben
declararse de prioridad nacional dentro del plan de investigaciones de
los recursos naturales.

Deja un comentario...