Dominicana finalizó con 46 medallas de oro y queda en el quinto lugar

Caribbean Digital 

Los atletas dominicanos se entregaron hasta el último esfuerzo y dejaron una huella que va mucho más allá de las medallas.

En los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe, un precedente, los recuerdos quedarán en la memoria de los locales, como ocurrió con las ediciones de 1974, 1986 y los Juegos Panamericanos de 2003. Son historias que se cuentan con el paso del tiempo, pero que nacen en jornadas como estas.

Sin embargo, Santo Domingo 2026 tiene un valor especial. Fue la participación más condecorada en la historia de la delegación nacional, con 46 medallas de oro y 150 preseas en total, superando las 35 doradas de San Salvador 2002 y también la mayor cantidad de medallas lograda en Mayagüez 2010 (133).

Más allá de los números, hubo actuaciones que quedarán por décadas. El boxeo firmó la jornada más brillante y dominante al conquistar siete medallas de oro en igual número de finales. En esquí náutico, los hermanos Pigozzi cargaron con todo el medallero de su disciplina, sumando 12 preseas para el país.

Por deporte, el atletismo tuvo su participación más trascendente en la historia y fue el principal soporte de la delegación. Aportó 23 medallas: 14 de oro, cinco de plata y cuatro de bronce. Liranyi Alonso fue la más laureada de los Juegos, con cuatro títulos (100 y 200 metros, 4×100 mixto y 4×100 femenino), mientras que Marileidy Paulino, con su estelaridad, volvió a responder como figura mundial, con dos oros en los 400 metros y en el relevo 4×400.

El boxeo estuvo por todo lo alto; se llevó el protagonismo en la recta final, catapultó a la República Dominicana en el medallero durante una noche histórica para la delegación criolla. Ganó siete oros en siete finales y cerró con ocho medallas en total, añadiendo un bronce a su cosecha perfecta en finales.

LD

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