Orquesta Sinfónica Nacional: la gala de apertura de la temporada de conciertos correspondiente al 2026

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La noche del pasado 12 de agosto, se llevó a cabo, en nuestro Teatro Nacional, la gala de apertura de la temporada de conciertos correspondiente al 2026. Para dicha ocasión, el Director Titular de la Orquesta Sinfónica Nacional, Maestro José Antonio Molina, decidió arriesgarse, apostando a una situación no muy común, en lo que se refiere al contenido del programa a presentarse en una misma velada.

El Maestro, y su orquesta, habían decidido, ejecutar dos sinfonías completas. Esto, ya para empezar, nos auguraba una ocasión bastante singular. Y cuando echamos un vistazo a los dos trabajos escogidos, la rareza del momento, no hace sino incrementarse. Se trata de dos sinfonías bastante complejas, densas, tanto en su música, como en un sinnúmero de circunstancias que rodearon su creación.

Antonin Dvorak , es considerado por muchas autoridades, como el más grande compositor de Bohemia, ( parte de la actual República Checa ). Nació allí en 1841. Fue un compositor prolífico, componiendo en muy diversos géneros musicales.

Al menos, desde el siglo XVIII, el género “ dominante “ en la música clásica , ha sido la sinfonía. Si existe un dato, que la gran mayoría de adultos conoce, es que Beethoven compuso nueve sinfonías.

Dvorak fue el autor, del mismo número de sinfonías que Beethoven, nueve. De su repertorio sinfónico , le tocó en esta especial ocasión, a su séptima sinfonía. Esta había sido comisionada por la Royal Philarmonic Society, de Londres, en 1885, y fue estrenada ese mismo año, en dicha ciudad, conducida por el propio Dvorak. Aunque, tal vez, menos popular que su novena sinfonia, la séptima de Dvorak, es considerada por muchas autoridades en la materia, su más grande logro sinfónico.

Se comenta, que el estreno de este trabajo, en 1885, tuvo grandes repercusiones, no solo en Inglaterra y toda Europa, sino también en America. Apenas unos siete años más tarde, en 1892, Dvorak aceptó la oferta de convertirse en el Director del Conservatorio Nacional de Música de America, en la ciudad de New York. Trabajo que realizó entre 1892 y 1895. En dicha posición, Dvorak sentó muchas de las bases de lo que sería la música clásica norteamericana del siglo XX. Y lo hizo, privilegiando los fundamentos sonoros del lenguaje musical autóctono de Norteamérica. La música negra, la música de los nativos americanos, la música de las nuevas fronteras del oeste americano, fueron incorporados magistralmente por Dvorak, en trabajos, como su novena sinfonía, que pasó a ser conocida, como la “Sinfonía del Nuevo Mundo”.

LD

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