Los políticos, el olvido y los amoríos con los oportunistas

El poder atrae nuevos amigos y muchas veces aleja a los que han estado en las buenas y en las malas.  

José Alfredo Espinal 

joseespinal.hoy@gmail.com 

Santiago, República Dominicana. – Un político, por lo regular y como es una norma no escrita, escala muchas veces por su destreza, capacidad de trabajo, en ocasiones por su carisma y también por la coyuntura del momento.

Son elementos relevantes e importantes para lograr el poder, la estructura que puedan tener de dirigentes y militantes, así como la estrategia política que habrá de implementar.

Es sabido que en los procesos electorales son muchos los que abandonan el barco y son pocos los fieles que permanecen y creen en lo que a otros les resulta difícil de imaginar.

Pero una vez resultan electos y luego asumen el cargo, son muchos los funcionarios que olvidan a los que permanecieron fieles, lucharon y fueron víctimas de ataques en el período de oposición.

Estos hombres y mujeres que en momentos de turbulencias perseveraron, son a veces relevados por aquellos que perdieron la esperanza en el candidato, mientras que los nuevos amigos oportunistas por medio de lisonjas, se acercan al político ganador en busca de comer y tomar del pastel que le pertenece a otro.

Esa es la realidad de una gran mayoría de los que hacen política de todos los partidos que llegan a ser funcionarios públicos, sin excepción, y ocupan cargos, sean estos electos o colocados allí por la voluntad de un superior.

Echar en el olvido al amigo que de una manera u otra contribuyó al triunfo de un personaje determinado, es un acto de ingratitud. Acoger al oportunista que hoy te celebra solo porque estás en la cima, es simplemente compensar al que te alaba, premiando de ese modo a quienes son capaces de alimentar su ego. Los oportunistas aparecen siempre, pero no abundan mucho los amigos fieles, los que no te sonríen tanto ni viven del tumbapolvismo.

Lo planteado no es una práctica exclusiva que se da con frecuencia en la República Dominicana.

“Los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos, atentos a sus clamores. Salmos, 34-15.

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