Exposición en la puesta en circulación del libro: “Mi parecer sobre la sociedad dominicana de hoy”

Por: Ramón Antonio Veras 

GRACIAS A CECOMSA

 Quiero dar constancia  de que este libro ha sido patrocinado por gentileza de CECOMSA, y la disposición de sus ejecutivos, los cuales deben ser imitados por todos aquellos capitalistas del país, que han hecho su patrimonio económico mediante prácticas normales del capitalismo,  pensando como burgueses nacionales y no simplemente como ricos.

 La motivación de publicar el libro

 A la pregunta de qué motivó a Negro Veras, a publicar el libro: “Mi parecer sobre la sociedad dominicana de hoy”, Doy como respuesta lo siguiente:

Algunos de mis verdaderos amigos y amigas, así como familiares, me habían expuesto la idea de que, en el futuro, edite en forma de libros los escritos que he publicado en la prensa. Luego de analizar el consejo de las personas de mis afectos, y comprender que “nadie ha tenido a los dioses tan a su favor que pueda prometerse a sí mismo el día de mañana”, en vista de que mi porvenir está en el día a día, decidí aceptar la sugerencia y comenzar a recoger en diferentes pasajes lo que ya he desarrollado en los medios de comunicación.

Para empezar a ejecutar mi proyecto de reproducir en hojas debidamente encuadernadas lo que ya está en periódicos, me dirigí a Radhamés Acevedo, Flavio Darío Espinal J., José David Fadul Lantigua, Johnny González Corona, Lincoln López, Leoncio Peralta, Juan Reyes Eloy, Benjamín Rodríguez Carpio, Rafael Olivo Rodríguez Huertas, Emerson Soriano, Julio Aníbal Suárez D, María Alejandra Veras P., y a Rafael Emilio Yunén, solicitándoles me hicieran el favor de escribir la introducción a los capítulos que ya había escogido, y en conjunto formarían el libro.

El libro: Mi parecer sobre la sociedad dominicana de hoy, está dividido en trece (13) capítulos, cada uno con una introducción o prólogo que se refiere al conjunto, o a algunos de los escritos que componen la sección.

 CAPÍTULO I

LO QUE ES UN AMIGO: Al momento de proceder a desarrollar los trabajos que integran el texto, en cada uno me sentí impulsado por alguna causa. Así, por ejemplo, el móvil para exponer mis ideas en el Capítulo I, tomé en cuenta lo que es la amistad auténtica y me inspiré en Arsenio Ureña, a quien, en vida, en su oportunidad le dije:

 Arsenio, siempre te he dicho que tú eres de mis líderes empresariales de Santiago. Admiro en ti tu decisión de emprender nuevos centros de producción generadores de empleos. Esto ha impulsado respeto y admiración hacia ti en lo mejor de la sociedad dominicana que ve en ti un hombre de bien, un gran ser humano dispuesto a extenderle la mano solidaria a quien precise de ella.  

 Las lacras sociales aquí: En el  capítulo II,  identifico a esos individuos con los cuales nos encontramos en cualquier lugar, y muchas veces somos víctimas de sus maldades, porque no les conocemos sus características o manera de ser, las cuales pongo de relieve.

Quién no ha padecido un daño causado por el sinvergüenza, el mentiroso, el ingrato, el traidor, el trepador social, el oportunista, el envidioso y a esa rata que es el intrigante. 

 Las campañas electorales: El Capítulo III, del texto, recoge lo que entiendo es parte del accionar político en nuestro país. Por tal razón, me refiero a algunos asuntos de los que adolece la actividad política dominicana y en particular las campañas electorales que padecemos, la forma de acondicionar a los votantes, ineficacia de los partidos tradicionales, la palabra en la política, así como mi apreciación en el debate político de hoy y la necesidad de cambiar la intervención en el quehacer político nacional.

 La nuestra, una sociedad incapaz: El Capítulo IV, lo tomo muy en cuenta porque en el mismo expongo: La forma como está organizada la sociedad dominicana, la hace incapaz de garantizar una existencia digna; resulta inservible para generar felicidad; inútil para crear solidaridad; imposible de motivar el decoro, la honradez y las virtudes cívicas y ciudadanas. Ella es una calamidad porque es incompetente para satisfacer las necesidades materiales y espirituales más apremiantes de nuestro pueblo. Ella es inoperante porque no valida al ser humano por sus méritos, sino por su patrimonio económico.

Una foto sistémica: El Capítulo V de la obra, contiene artículos que deben poner a pensar muy detenidamente a cada una de las personas que tengan la oportunidad de leer el libro que motiva el encuentro de esta tarde. Así, con el título “La lectura de una foto con sentido sistémico”, me llevó a describir algo que me impacto profundamente, y que me permito narrar así:

Hace unos días, mientras caminaba por una de las principales calles de la ciudad de Santiago de los Caballeros, al momento de pasar por el frente de un negocio, observé en una de sus vitrinas la exhibición de la fotografía de una joven embarazada acostada boca arriba y desnuda. Mi reacción fue de asombro, quedé pasmado, totalmente sorprendido. Confieso que por primera vez en mi vida vi algo semejante.

Una joven embarazada decirle a su esposo o compañero sentimental que le tome una foto para conservarla como recuerdo de su proceso de gestación, no es nada del otro mundo. Pero una mujer preñada, visitar un centro fotográfico, desnudarse, solicitar ser retratada y autorizar que la fotografía sea puesta a la vista del público, es un asunto que entraña una conducta extraña en la dama preñada, y si semejante proceder se generaliza, entonces la cuestión tiene un carácter de habitualidad generacional.

La información de que dispongo es que se ha hecho algo frecuente en jovencitas embarazadas fotografiarse desnudas y solicitarle al dueño del estudio fotográfico que exhiba la foto. El hecho de que este proceder se haya hecho común y corriente nos dice que hay todo un segmento de la sociedad dominicana que moralmente lo ve normal. De seguro que nunca le pasó por la mente a la abuela de la joven fotografiada, estando embarazada, posar boca arriba desnuda para fotografiarse y luego pedir que la foto fuera puesta a la vista del público.

 CAPÍTULO VI 

La sociedad dominicana no se sostiene solamente con zonas francas, turismo, préstamos y remesas

En el Capítulo VI del libro que comentamos, sin mucho esfuerzo, podemos comprobar lo que lamentamos tener en educación y conducta.

De esta sección he retenido tres ideas. Las cuales son:

  1. a) Aquel que ponga en duda, o desconfía de la certeza de la bajeza moral de la sociedad en que vivimos, le basta con saber que el movimiento económico nacional también se alimenta, entre otras cosas, de recursos económicos provenientes del tráfico de drogas narcóticas; armas y personas físicas; del dinero lavado de operaciones del crimen organizado; de la prostitución de niñas, niños y adolescentes; del trabajo infantil y de otras actividades que tienen su fuente en la corrupción, la degradación, la deshonestidad y el envilecimiento más repugnante.
  2. b) La realidad nos dice que no podemos seguir como hasta ahora, que esto tiene que cambiar para bien. Es imposible seguir viviendo en igual forma de comportamiento; perpetuar lo que estamos practicando desdice de nosotros como pueblo del siglo veintiuno; prolongar el estado de desorden sería un desatino, un absurdo. Esto tiene que cesar, debemos hacer un alto en el camino que nos está llevando a la sinrazón.
  3. ) El derrotero por el cual vamos pinta mal. El camino que estamos trillando no nos lleva a buen destino; el comportamiento, la conducta que exhibe la generalidad de los dominicanos y las dominicanas no es nada halagüeña. El panorama es, lamentablemente, desalentador. Y que conste, soy optimista, pero trato de ser realista; me gusta tener mi reloj en hora con respecto a la realidad nacional.

CAPITULO VII

LA FAMILIA,  porque es la célula principal de la sociedad humana, en el libro no podía dejar de referirme a ella y pintarla tal cual es en la actualidad en nuestro país.

La depravación que hoy exhiben diferentes segmentos de la sociedad, es la ausencia de una correcta orientación hogareña. Las niñas y los niños que en nuestro país andan por esas calles de Dios, compitiendo para ver cuál es el más crapuloso, malcriado y pervertido, son víctimas de una paternidad tragada por el medio social que desconoce la decencia y lo virtuoso.

 CAPÍTULO VIII

Comunistas y católicos. Creo firmemente que en el  mundo terrenal, comunistas y católicos pueden luchar juntos contra las injusticias, aunque luego, en el cielo,  cada quien ocupará su lugar, sea en la gloria o en el infierno.

En el mismo capítulo me refiero a una persona que hoy lleva buenos mensajes a toda la humanidad: El papa Francisco.

Mi admiración por el papa Francisco, la expreso en el libro cuando digo: El Papa Francisco, se ha ganado a las personas sensibles del mundo, sin importar creencia religiosa. Él llega a comunicarse con facilidad; no tiene nada de introvertido o reservado a la hora de manifestar su sentir con relación a un asunto de interés general.

La legalidad o ilegalidad de los haitianos indocumentados: El Capítulo IX de la obra: contiene un profundo análisis a manera de prólogo, escrito por el brillante jurista licenciado Olivo Rodríguez Huerta, en la cual hace un análisis profundo respecto a la nacionalidad de los hijos de los indocumentados haitianos.

 La democracia  dominicana. El Capítulo X lo tomo para referirme a la democracia representativa que impera aquí, de la cual digo que:

  1. a) Para el pueblo dominicano la democracia no ha sido más que una ficción en la cual ciudadanas y ciudadanos, no son más que simples números, objetos, figuras decorativas motivadas por las cúpulas de los partidos del sistema para que cada determinado tiempo comparezcan a las urnas a depositar sus votos, y así legalizar las instituciones que conforman el Estado. Una vez el elector o electora cumple con la formalidad del voto, deja de ser actor dentro de la democracia representativa.
  2. b) No hay que estar dotado de una gran inteligencia ni ser un sabihondo de las ciencias sociales, para comprender que la generalidad de los que hablan de los avances, logros y virtudes de la representativa, lo hacen conscientes de que están confundiendo al pueblo dominicano. La democracia que padecemos dominicanos y dominicanas descansa sobre bases falsas en su asiento económico, en sus instituciones y en los partidos políticos que la defienden.
  3. c) La miseria, la indigencia en que vive la generalidad de nuestros connacionales, el estado de abandono en el orden de la salud y educación pública, es la expresión clara de que la democracia que predomina aquí es la del presupuesto nacional, la cual tiene su razón de ser en la posibilidad que ella da para que un grupo pueda enriquecerse con los recursos del erario, mientras el pueblo sigue viviendo al margen del progreso.
  4. d) Lo que ofrece la democracia dominicana es lo que a diario vemos en los barrios marginados, en la cara de los desocupados, de los niños desnutridos, de los enfermos que no tienen acceso a los hospitales público, y la descomposición social manifiesta.

Mi profesión, la  de abogado: El Capítulo XI,  de la obra,  lo tomo para referirme a la profesión de abogado y cómo llegué a la misma y termino con dos razonamientos de lo que hoy creo de ella y por qué.

No estoy formado para la trampa, la fullería ni el argumento embaucador y, lamentablemente, hoy el que predomina es el trampista, chocarrero y jugador de ventajas. Este es el medio ideal para quien carece de talento para defender el caso de su cliente con altura, al margen de la estratagema, la argucia y las malas artes. La profesión de abogado hoy, al igual que todo lo que se mueve en el medio social donde vivimos, hay que ejercerla apoyándose en el ventajismo y comadreo, algo para lo que no debe prestarse quien respeta la ley, el derecho y la justicia.

La sociedad dominicana tenía que llegar a un alto grado de degradación, de envilecimiento, y el fenómeno de la corrupción arroparla por entero, para que una actividad enaltecedora como la abogacía se rebajara, se desacreditara hasta el punto que asquea a quienes por vocación llegamos a ella venerándola.

 CAPÍTULO XII

Discriminación a los LGBTQ: Cómo escribir un libro sobre la sociedad dominicana y no hacer mención de los prejuicios, de las taras que reducen al ser humano, una de las cuales es discriminar.

En los marcos de la discriminación es que hay que ver a los que aquí, y en cualquier otra sociedad, manifiestan u ocultan en el fondo de su alma actitudes discriminatorias contra aquellos que ejercen su derecho a una preferencia de sexo igual al suyo.

La discriminación contra los LGBTQ busca aislarlos de los demás integrantes de la sociedad, colocarles en estado solitario, de desterrados, abandonados, en condición de segregados en su mismo lar nativo, como un emigrante viviendo en su propio país.

En la discriminación contra los LGBTQ se busca afincar en la conciencia nacional, con la perversidad aliada a la cizaña, sembrar discordia, hostilidad, disensión y desavenencia, que es la obra de los limitados mentales en su proceder de envenenadores, incapaces de cultivar y motivar la concordia y la sana comprensión para la convivencia civilizada, sin importar la preferencia sexual.

En nuestro medio, la discriminación inducida contra los homosexuales, busca que estos acepten que su preferencia sexual no es el ejercicio de un derecho suyo, sino un lastre, una ofensa a la sociedad, una carga maldita, una rémora para sus compatriotas, que su condición de LGBTQ le coloca como un estorbo social que no merece vivir.

El discriminador que respira odio hacia los LGBTQ anda, mentalmente, armado con su lengua como un látigo para a la menor oportunidad azotar a aquel o aquella que ha decidido darle riendas sueltas a su voluntad y, en pleno ejercicio de su preferencia sexual, ha elegido amar a otro ser humano de su mismo sexo.

 CAPÍTULO XIII

Mi adiós a los estadios de beisbol: Finalmente, en el libro no podía dejar de referirme al deporte que, después de la lidia de gallos, es el más popular en el seno de nuestro pueblo: El béisbol.

El Capítulo XIII  viene a hacer la función de aflojar la tensión creada con la lectura de los doce apartados anteriores. La atenuación al abordar el asunto de la pelota, destaco mis vivencias en el béisbol para concluir con Mi adiós a los estadios de béisbol profesional. Qué me motivó a dejar de asistir a los estadios de béisbol en mi país?

La generalidad de los que hoy van a presenciar los juegos de béisbol profesional a nuestros estadios, disfrutan el momento, no solamente viendo a su equipo ganar, sino también mirándole el trasero a una “cubetera”, escuchando música buena o mala, por amplificadores a todo dar; a un fanático bailando sin camisa sobre su asiento, o en estado de locura por la emoción que le produce el oportuno cuadrangular disparado por un bateador del equipo de su simpatía. Sin olvidar la forma como  jovencitas ejecutan movimientos excitantes.

Deja un comentario...