El mismo PRD, pero disfrazado de PRM

José Alfredo Espinal

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Santiago.– El triunfo de Luis Abinader como presidente de la República hace recordar el momento histórico de Gilberto Serulle cuando en las elecciones del año 2010 ganó la Alcaldía de este municipio; fue apoyado por los de aquí y por los de allá.

Con el presidente Abinader ocurrió lo mismo en el 2020. Ganó la Presidencia con el respaldo del PRM, una parte del PRD y de la sociedad civil que durante años se había quedado en casa de brazos cruzados.

En el primer año de su gobierno, el jefe de Estado ha demostrado que es un trabajador incansable, que tiene carácter y, además, acciona en el marco de la transparencia.

Pero Luis Abinader no podrá conducir solo el tren gubernamental. Por necesidad deberá contar con el buen ejercicio público de sus colaboradores, de los que una minoría ha querido manchar su gestión de gobierno.

La gente del PRM llevaba 16 años en la oposición. Desde allí lograron licenciaturas, maestrías y doctorados de cómo sobrevivir al embate del poder político en su contra. Pero qué pena que con tantos estudios como opositores no lograron aprender muchas cosas.

Muchos siguen siendo tercos, altaneros y con ínfula de que por años no saldrán del poder.

No creen en los medios de comunicación, siguen al margen de quienes contribuyeron a su triunfo. En definitiva, son el viejo partido camuflajeado en uno dizque moderno.

Después que saturaron con llamadas y convocando a los aliados del partido durante años, hoy no dan chance a las críticas ni toman las llamadas a nadie.

Sin embargo, aunque usted no lo crea, ya son dos años y 10 meses y no 4 años, el tiempo que les queda en el poder. Ese es el sentir de muchos que esperarán en la “bajadita”, a los que acostumbran a llamar para las convocatorias y a las reuniones típicas de la campaña. Allí será el crujir de dientes…

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