
En 1908, el mundo contaba con 60 países. Hoy en día tenemos cerca de 200, específicamente 192. La población de República Dominicana era mucho menos de un millón de habitantes, la música “popular” no existía y fue la primera vez que se envió un mensaje radial a larga distancia. Era otro mundo, y fue en ese año que los Cachorros de Chicago ganaron el campeonato de Grandes Ligas por última vez hasta el miércoles en la noche.
Tomando en cuenta el dramatismo del encuentro y el contexto del mismo, es justo considerar el séptimo partido de la Serie Mundial el más trascendente en la historia. Fue la culminación de una temporada mágica, en la que los Cubs pudieron cumplir con las predicciones pre-temporada y alzarse con la corona.
Muchas historias se desprenden de lo ocurrido en estos últimos días. Aquí revisamos algunas.
Salón de la Fama para algunos
Entendemos que Theo Epstein, Presidente de Operaciones de los Cubs, puede comenzar a escribir su discurso de Salón de la Fama con este campeonato.
Luego de terminar con el maleficio de 86 años de los Medias Rojas de Boston, el ejecutivo de 42 años construyó desde los cimientos este excelente equipo que obtuvo la corona y tiene el talento para lograr otros. A pesar de tener una larga carrera por delante, Epstein ya tiene méritos suficientes para ser inmortal.
El otro que probablemente dio ese paso: Terry Francona.
El capataz de los Indios estuvo al frente de los equipos campeones de Boston junto a Epstein, ganando dos Series Mundiales de manera invicta. Llevar al equipo de Cleveland hasta el séptimo partido del clásico con un magistral trabajo de dirigencia convierte a “Tito” en un estratega con “pedigree” de Cooperstown. Su manejo a lo largo de la post-temporada de un diezmado cuerpo de lanzadores quedará en la historia como uno de los mejores.
En el caso de Joe Maddon, digamos que por lo menos se acercó bastante a la inmortalidad. En cuanto a manejo de la “química” de un equipo, su trato con los jugadores, sólo Francona puede compararse en la actualidad.
Maddon tuvo un mal día (quizás dos), pero es el manager campeón
Joe Maddon es un excelente dirigente, posiblemente el mejor del momento, pero sus decisiones tácticas estuvieron cerca de costarle el último partido (y la serie) a los Cubs. Todo comenzó en el quinto inning. El abridor Kyle Hendricks, ideal para el momento por su ecuanimidad y sangre fría, navegaba con una ventaja 5-1 cuando otorgó una base por bolas después de dos outs a Carlos Santana en un turno que se extendió luego de que el dominicano lució ponchado en un lanzamiento que el árbitro principal Sam Holbrook consideró bola.
Sorpresivamente, Maddon decidió sustituir a Hendricks con apenas 63 lanzamientos y acudir a Jon Lester, a pesar de que el plan original que tenía era utilizarlo abriendo una entrada y no con corredores en las bases.
Las consecuencias fueron inmediatas. Un error en tiro del receptor David Ross, quien entró al partido junto con Lester, se combinó con un wild pitch para facilitar dos carreras a Cleveland, que de inmediato se metió en juego.
De ahí en adelante, el estelar zurdo navegó sin dificultad hasta que permitió un infield hit de José Ramírez en el octavo capítulo, nuevamente con dos outs. Con ventaja de tres carreras en ese momento, no veíamos la necesidad de reemplazar a Lester sin darle la oportunidad de cerrar el inning, sobre todo considerando que el cerrador Aroldis Chapman había realizado 20 lanzamientos la noche anterior y 42 dos días antes.
Viene Chapman, y el cansancio pasó factura. Un cuadrangular enormemente dramático de Rajai Davis igualó el partido, y pareció poner el momentum del lado de Cleveland.
Sin embargo, luego de una demora por lluvia los Cachorros pudieron montar un último rally encabezado por el JMV de la serie Ben Zobrist y se alzaron con la corona para ahorrarle a su dirigente años de cuestionamientos.
Ratings de televisión del juego 7 por las nubes
La expectativa enorme que creó la Serie Mundial se puso de manifiesto en el último partido, el más visto de un clásico desde el séptimo de la serie de 2001 entre Yankees y Arizona. Un total de 40 millones de televidentes siguieron el encuentro, sólo en Estados Unidos.
La demora por lluvia que quizás cambió el curso del partido decisivo
Cito a Anthony Rizzo luego del partido: “Esa demora por lluvia fue lo más importante que le ha ocurrido a este equipo en los últimos 100 años. No creo que hubiéramos tenido oportunidad de ganar el juego sin ella”.
¿Qué pasó en esos minutos? Jason Heyward llamó a sus compañeros a una reunión y en resumen les dijo: “Somos el mejor equipo del béisbol y ahora vamos a demostrar por qué. Jugaremos cada entrada como si el partido estuviera 0-0. Mantengámonos juntos y vamos a ganar”.
Vista la pobre temporada de Heyward, puede que esa alocución haya sido su contribución más importante en todo el 2016.


