Domingo Hernández
Recién falleció el boricua Wilfredo Gómez, considerado el mejor boxeador que ha dado Puerto Rico en toda su historia.Tenía 69 años de edad.
En su caso, se trata de uno de esos fenómenos que surgen de vez en cuanto y que con su participación estelarizan toda una época del pugilismo.
Dentro de su destacada carrera, en la que compiló el impresionante récord de 44-3-1, con 42 de sus triunfos por la vía rápida, existe una pelea en particular que concitó la atención del mundo y que de algún modo u otro tuvo ribetes históricos.
Se trata del combate que sostuvo frente al mexicano Carlos Zárate, celebrado en el Estadio Roberto Clemente de San Juan, Puerto Rico, el 28 de octubre de 1978.
En aquella ocasión, Zárate, que era campeón mundial de los pesos gallos -118 libras- subió de división y disputó a Gómez el trono de los súpergallos -122 libras- versión Consejo Mundial de Boxeo –CMB-.
Más nocauts…
Existe un elemento que realmente llamó la atención de propios y extraños para la ocasión: La cantidad de nocauts propinados por ambos boxeadores.
En efecto, tanto Gómez como Zárate subieron invictos a esta contienda, con récords verdaderamente impresionantes. Gómez tenía para entonces palmarés de 21-0-1. El empate había ocurrido en el debut de Gómez como profesional en Panamá, en noviembre de 1974 ante el local Jacinto Fuentes. Después de ahí había sido invencible y sus triunfos, todos habían sido por la vía rápida.
Zárate, uno de los grandes pegadores de la historia en las 118 libras, exhibía marca de 52 triunfos, con 51 nocauts.
Se trataba, hasta ese momento, de la pelea de campeonato mundial de más nocauts en términos porcentuales en toda la historia. Ocurre que entre Gómez y Zárate sumaban foja de 73-0-1. Es decir73 triunfos, cero derrota y un empate, de esa cifra entre los dos habían propinado ¡72 nocauts!
Resultaba evidente entonces, que ese combate, que forma parte de la tradicional rivalidad México-Puerto Rico en boxeo, no llegaría al límite y que tenía que terminar por lógica, por la vía de la anestesia.
Y ciertamente el triunfo correspondió a Wilfredo Gómez, quien después de enviar varias veces a la lona a Zárate, lo venció por nocaut en cinco asaltos en un combate épico, un duelo de pegadores que mantuvo a la afición boxística de entonces cautiva durante el corto lapso que duró la acción.
Gómez apabulló a Zárate y lo derrotó de la manera más impresionante que se pudo imaginar ante un Roberto Clemente lleno a reventar, la mayoría de fanáticos a favor del gran ídolo puertorriqueño.
Gómez aprovechó a la perfección el mejor momento para lucirse ante su público, fue una oportunidad de oro, con cuya victoria llenó de emociones a granel a su gente y se ganó un sitial de privilegio en los anales del boxeo entre los más grandes del boxeo contemporáneo.
Fue ésta, una de las 17 defensas exitosas que hizo Gómez de su título supergallo, todas ganadas por la vía rápida, récord que todavía está vigente (posteriormente, el ruso Gennady Golovkin también lo hizo pero en los pesos medianos, 160 libras, como campeón del mundo).
Se trató de uno de los grandes triunfos del “Bazzoka” como le apodaban, quien poco después, en agosto de 1981, sería noqueado por otro mexicano, Salvador Sánchez, quien lo liquidó en ocho asaltos en disputa de la diadema de los plumas en otra contienda que concitó la atención del mundo pugilístico.
Gómez, quien dicho sea de paso, también registró una trayectoria destacada en el plano olímpico, en donde ganó el campeonato mundial y fue medallista en varios eventos regionales incluidos los XII Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1974 en el país en donde ganó el oro, ganaría títulos mundiales en tres pesos diferentes en su gloriosa carrera –supergallo, pluma y ligero junior-.
Su impronta, quedó grabada con letras de oro en el cuaderno histórico del boxeo boricua, latinoamericano y universal. ¡Paz a los restos de este gigante del pugilismo! PARA QUE LO APRENDAS O LO RECUERDES:A propósito de Wilfredo Gómez, es oportuno decir que éste conquistó la corona mundial pluma, tras vencer a su compatriota Juan Laporte en marzo de 1984 por decisión en memorable pleito.Luego, en mayo de 1985, superó también por puntos en 15 asaltos al norteamericano Rocky Lockridge en cerrada y disputada pelea para adueñarse del campeonato ligero junior -130 libras-. ¡Suena la campana! ¡Climmp!


