
Una vez más, el único foro gracias al cual estamos conociendo lo último en la vida de del clan Kardashian es el reality Keeping up with the Kardashian. Tras hacerse público que Kim estaría pensando en ser mamá por tercera vez por gestación subrogada (con la consiguiente sorpresa por parte de Kris), lo nuevo en la vida de la reina del reality pasa por una confesión que ha superado en expectación a la de su supuesta futura maternidad.
Kim Kardashian sufre de ansiedad. Y no es el único quebradero de cabeza para la matriarca del clan ya que Kim no está sola en su sufrimiento. Su hermana Kendall también ha pasado por varios momentos de ansiedad provocados por su trabajo y su fobia a los aviones. Un tema que copa casi todo el contenido del último capítulo a punto de estrenarse.
En la última entrega, Kim confiesa a su amigo Jonathan Cheban, los graves problemas que tiene, por ejemplo, cuando conduce: “Últimamente he tenido ansiedad y yo no soy ese tipo de persona”. Momentos después, en una conversación con su madre, Kim vuelve a poner sobre la mesa su preocupación y se une a la causa de su hermana Kendall para tratar de poner solución a su bloqueo.

Lejos de mantenerse al margen, Kris Jenner da su opinión sobre lo sucedido y plantea una clara solución para el problema de sus dos hijas: “Creo que deberíamos buscar a alguien con quien pudierais hablar. Es importante que esto no se haga más grande de lo que ya es”. Una solución que llega en el mismo capítulo cuando las visita un terapeuta.
Frente a él, Kim hace una afirmación más dura: “Pienso en esto todo el rato y me estoy volviendo loca… Solo quiero que se pase esta ansiedad para poder recuperar mi vida”. Durante el capítulo, Kim trabaja junto al especialista diferentes tipos de mecanismos de defensa. El colofón final llega cuando ambas hermanas reciben una clase de meditación en el jardín de la mansión Kardashian. Un episodio que no ha estado exento de conclusión por parte de Kim y que le viene al pelo tras la difícil situación por la que acaba de pasar: “Algunas personas viven con ella para siempre y no encuentran cura. La solución es tomar el control de nuestros propios sentimientos”.


