Por Domingo Hernández
Wilfredo Gómez y Wilfredo Benítez escribieron páginas gloriosas para el boxeo de Puerto Rico, de toda América Latina y del mundo.
Ambos forman parte del libro de oro del pugilismo boricua y de latinoamérica al protagonizar dos carreras extraordinarias, plena de lauros y de grandeza.
Sus destinos, no obstante, también han coincidido en el sufrimiento, el dolor y la desgracia.
Wilfredo, para muchos el más grande boxeador que ha dado Puerto Rico en toda su historia, fue tres veces campeón del mundo en pesos diferentes -supergallo, pluma y ligero junior- y protagonizó grandes batallas frente a lo mejor de su época en cada una de esas divisiones, incluidos fenómenos como el mexicano Salvador Sánchez y el africano Azumah Nelson, entre muchos otros.
Ha sido, sin discusión, el más sobresaliente campeón que ha dado la división supergallo -122 libras-, tras realizar el reinado más largo de la historia en ese peso, con 18 defensas exitosas del trono, todas ganadas por nocaut, récord que aún permanece vigente.
Benítez, de su lado, comenzó a hacer historia cuando, en marzo de 1976, venció a la leyenda colombiana Antonio -Kid Pambelé-Cervantes con apenas 17 años y de paso destronarlo de la corona mundial de los welters junior para convertirse en el boxeador más joven en ganar una faja universal.
Posteriormente, el 14 de enero de 1979, venció al mexicano Carlos Palomino, en Puerto Rico, para conquistar su segunda diadema mundial, esta vez la de los welters -147 libras- avalada por el CMB.
Dos años después, el 23 de mayo de 1981, volvió a establecer un precedente, al convertirse en el primer latino en ganar títulos mundiales en tres categorías distintas.
En aquella oportunidad, en Las Vegas, Benítez noqueó al británico Maurice Hope en 12 asaltos para consagrarse nuevo rey de los medianos junior -154 libras- , reconocido por el CMB.
El ocaso de sus vidas, sin embargo, el destino les tenía reservada una jugarreta cruel, muy en especial a Benítez, a quien tiempo después de su retiro se le diagnosticó una extraña enfermedad que lo ha condenado a vivir en condiciones bastante precaria, denominada «demencia pugilística».
Gómez -La Bazooka-, como se le llamó,por su parte, ha tenido problemas comunes de salud, y ha sido ingresado varias veces a hospitales en condiciones graves, aquejado de problemas pulmonales, incluido neumonía.
Benítez, apodado «El Radar» y «La Ciencia», por la fina técnica que caracterizó su escuela pugilística, ha sufrido varias recaídas, la más reciente de ellas en la que debió ser trasladado a un hospital de Chicago desde su natal Puerto Rico.
Su situación es mucho más calamitosa que la de Gómez, pues en los últimos tiempos, ha padecido bastante problemas propios de su mal y estado viviendo y tratándose, además del esfuerzo de su familia, gracias a la caridad de algunas instituciones puertorriqueñas,y voluntarios, incluido el extriple campeón e ídolo boricua, Félix -Tito-Trinidad.
Por fortuna, tanto Gómez, quien se retiró con marca de 44-3-1, con 42 nocauts, como Benitez, que hizo mutis con foja de 53-8-1, con 31 triunfos por la vía rápida, se encuentran en situaciones estables, según informes. No obstante, sus padecimientos, por momentos, hacen vislumbrar lo peor. Ojalá, pues, los dos puedan superar estas batallas, sin dudas, las más difíciles de sus respectivas existencias.PARA QUE LO APRENDAS O LO RECUERDES: A propósito de Gómez, es prudente decir, que éste conquistó su primera faja, la de los supergallos, al vencer por nocaut al surcoreanoDong Kyun Yum, el 21 de mayo de 1977, en Puerto Rico. !Suena la campana! !Climmp!


