Sed de justicia

José Alfredo Espinal

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SANTIAGO. -El 2020 fue un año difícil para la República Dominicana y el resto de los países del mundo por la pandemia del coronavirus.

Para los dominicanos, el covid-19 fue un duro golpe que vino a empeorar la situación de mucha gente. La preocupación no se circunscribe exclusivamente en materia de salud, sino por el problema del desempleo, inseguridad ciudadana y los hechos de violencia.

En definitiva, son muchos los temas que en el país se le deben prestar  atención desde el Gobierno.

No obstante, la sed de justicia del pueblo es tan grande que aun la crisis sanitaria y la semiparalización de la economía ocasionada por el coronavirus no ha traído consecuencias peores

El país ha ido transitando con cierta incertidumbre por las medidas preventivas impuestas por las autoridades para controlar la pandemia y la desobediencia de la gente que ha provocado el repunte del virus.

Los precios de la canasta familiar y los combustibles también preocupan al pueblo, pero la sed de justicia ha hecho que esta realidad se encuentre en un segundo plano.

La gente, en su mayoría, quiere ver presos a los que son acusados de haber cometido actos de corrupción en la administración pública.

El cambio prometido por el presidente Luis Abinader y el PRM consiste fundamentalmente en procesar a los que robaron en el pasado y a los roben en el presente.

Fueron tantos los años de impunidad que a veces la gente se olvida de otros males como los arriba mencionados con respecto a la delincuencia, alzas de precios de la comida y los combustibles, falta de agua potable en los barrios y déficit energético.

La sed de justicia era tan antigua que la gente cree que lo único que importa es que metan presos a los ladrones que saquearon las arcas del Estado dominicano.