Reyes de España apoyan a Ceuta tras crisis migratoria

Caribbean Digital

AP.- El rey Felipe VI lanzó el martes un firme mensaje de apoyo a Ceuta como parte integral de España durante su visita al territorio del norte de África en medio de una prolongada crisis migratoria que ha tensado las relaciones con Marruecos.

Su visita con la reina Letizia se produce mientras la ciudad, de 84,000 habitantes, sigue lidiando con el cruce masivo de una cantidad casi igual de migrantes desde Marruecos en julio. El incidente dejó al menos 140 migrantes muertos y sacudió a la ciudad, situada a orillas del mar Mediterráneo.

Aunque el gobierno de España ha defendido el papel de Rabat para ayudar al retorno de la mayoría de los 80,000 marroquíes que entraron en Ceuta, muchas personas en España, incluidos policías y algunos legisladores, dudan de que Rabat no pudiera haber sabido del movimiento masivo de personas. Algunos, entre ellos, el alcalde de Ceuta, lo calificaron de “invasión”.

“Ceuta es España. Ceuta es Europa, por tanto, su frontera… lo es de la Unión. Cualquier amenaza que sufra es una amenaza al conjunto de la Unión Europea”, dijo Felipe en un discurso que fue aplaudido con entusiasmo en una reunión de figuras de la sociedad civil de Ceuta.

PUBLICIDAD

En su única mención de Marruecos, Felipe dijo que España y la UE quieren relaciones sanas con Rabat, pero que deben basarse en la “buena fe”.

“Esa relación”, dijo, “ha de estar basada y sostenida siempre en la confianza, en el respeto mutuo y con el objetivo de promover la estabilidad, la paz y la seguridad regionales. Hacerlo posible exige buena fe por ambas partes ”.

Grandes multitudes se congregaron para saludar a los reyes y estrecharles la mano en la céntrica Plaza de África de Ceuta. Mientras Felipe se reunía con los residentes, algunos entonaron el conocido cántico deportivo “¡Yo soy español, español, español!”. Sonaron las campanas de las iglesias mientras la gente ondeaba banderas españolas.

Felipe recibió la llave de la ciudad de manos del principal cargo electo de Ceuta, Juan Jesús Vivas, quien pidió la expulsión de todos los migrantes que permanecen tras el cruce masivo.

“Gracias por venir a generar confianza, para resistir y para alumbrar la salida del túnel en el que nos encontramos”, dijo Vivas a los reyes.

La pareja real pasará la noche en Ceuta antes de viajar el miércoles a Melilla, el otro enclave español en el norte de África. El viaje marca la primera visita de un monarca español a las dos ciudades desde que el padre de Felipe, Juan Carlos I, las recorrió en 2007.

Marruecos no reconoce la reivindicación de soberanía de España sobre los dos pequeños territorios, que han estado bajo control español durante siglos.

Observadores diplomáticos en España estarán atentos para ver la respuesta de Rabat a la visita de Felipe. Hasta el momento, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Marruecos no ha respondido a las solicitudes de comentarios sobre la visita real a los enclaves españoles.

Los reyes rinden homenaje a los migrantes muertos en un cementerio

Felipe y Letizia estuvieron acompañados por autoridades de las cuatro principales religiones de Ceuta —católicos, musulmanes, judíos e hindúes— en el cementerio Sidi Embarek, donde rindieron homenaje a decenas de migrantes no identificados que fallecieron durante los cruces. Los reyes también visitaron un colegio.

La ciudad había sido un lugar de convivencia religiosa, pero la crisis fronteriza ha tensado las relaciones entre sus comunidades cristiana y musulmana.

Más tarde, durante su discurso, Felipe dijo que era “igualmente importante y necesario expresar una vez más nuestro dolor por todas las personas que fallecieron trágica y absurdamente”.

El monarca también exigió que los cerca de 15,000 migrantes que permanecen dos meses y medio después en Ceuta sean tratados con respeto.

Durante una visita reciente al enclave, la AP encontró a muchos migrantes menores de edad que aún vivían en las calles.

Algunos migrantes también han presentado denuncias de abusos. El gobierno español investiga acusaciones detalladas en un informe de Amnistía Internacional sobre maltrato y tortura por parte de soldados españoles. Un migrante contó que los soldados lo golpearon tan brutalmente que necesitó grapas para cerrar heridas en la cabeza.

Muchos de los migrantes que permanecen, incluidos menores, han tenido que dormir en malas condiciones o en campamentos improvisados ya demolidos. Su presencia se ha convertido en una fuente de tensión social en Ceuta y en un asunto político en toda España, donde los partidos de la oposición esperan utilizar la preocupación por la migración para desbancar al gobierno progresista en las elecciones del próximo mes.

Ceuta y Melilla, foco de complejas relaciones con Marruecos

La visita de Juan Carlos a Ceuta y Melilla en 2007 desencadenó una crisis diplomática. Marruecos retiró a su embajador en España, y los marroquíes protestaron frente a consulados españoles y cerca de la frontera. El rey Mohammed VI, la máxima autoridad de Marruecos, condenó aquella visita como un “acto nostálgico de una época decididamente pasada”.

A la pregunta de si el gobierno español temía una respuesta similar esta vez, la portavoz Elma Saiz subrayó lo que calificó como una comunicación “fluida” con Marruecos durante la crisis migratoria.

“Es un viaje histórico, pero que se enmarca dentro de la más absoluta normalidad de un viaje de sus majestades los reyes a dos ciudades españolas”, declaró Saiz. “Y como saben ustedes, aquellos días, 29, 30, fueron días de una extraordinaria tensión donde la interlocución con Marruecos fue fluida y constante”.

Haizam Amirah-Fernández, director del Centro de Estudios Árabes Contemporáneos con sede en Madrid, es uno de los analistas que creen que Marruecos, aunque no estuviera directamente implicado, probablemente era consciente de la aglomeración de personas impulsada por redes sociales para cruzar a Ceuta. Describió el cruce masivo como un “asalto” a la soberanía de España.

En un informe de inteligencia del Ministerio de Defensa español emitido el 30 de julio, mientras miles cruzaban la frontera, se describió a las fuerzas marroquíes como pasivas y negligentes en sus esfuerzos por detener a los migrantes.

En ese contexto, la visita real señala que España está dejando atrás su histórica reticencia a enviar a sus monarcas a los enclaves, explicó Amirah-Fernández.

Calificó de “anomalía” que los monarcas españoles recorran regularmente la península y las islas, pero rara vez visiten las ciudades del norte de África. Atribuyó esa reticencia a la preocupación en Madrid de que esas visitas tensen las relaciones con la monarquía marroquí.

“El mensaje es claro para todas las partes, para la población de Ceuta, para la población de España, para la Unión Europea, para la comunidad internacional y para el vecino del sur, que permitió que este asalto ocurriera”, dijo Amirah-Fernández.

Compartir

Deja un comentario...