Removiendo los papeles de la «Barriga» Gold

Por Andrés Beato Betances
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Santiago, Rep. Dom.– La presencia de la Barrick Gold
Corporation en República Dominicana se remonta a mediados
del 2009 mediante un contrato con el gobierno dominicano
para la extracción y procesamiento de oro y plata en la mina de
Pueblo Viejo, en la zona de Cotuí.
La instalación de esta empresa en esa demarcación es
considerada el auto enclaves más grande del mundo, sin
embargo, la misma no practica la responsabilidad social puesto
que se ha permitido decidir a su entera discreción las cantidades
respectivas de oro y plata que coloca en cada embarque.
Cabe destacar que entre todos los capitales extranjeros
invertidos en el país, el que mayor presencia e influencia ejerce
en la vida social y económica dominicana y de manera inusual
es el norteamericano.
Esto no significa que otras potencias no influyan en la vida
nacional y no pugnen por ampliar su radio de acción para poder
competir en la economía dominicana.
La participación que ha tenido el capital británico-canadiense es
notoria desde el principio del siglo pasado con el
establecimiento en el país del ¨Royal Bank Of Canada¨, desde
entonces su capital no ha dejado de calar en otras áreas
específicas y claves en la economía dominicana.
En efecto, las potencias persiguen con su inversión de capitales
ampliar sus franjas de influencias, sus niveles de dominación
donde invierten sus dineros.
Con omisión del sector financiero interviene el minero, siendo
propietario mayoritario de la ¨Falconbridge¨ y la ¨Barrick
Gold¨, acuerdo mal firmado entre el Estado Dominicano y
Pueblo Viejo Dominicana Corporation, en el cual se establece
que la minera pagará el retorno neto de fundición al final de
cada mes con respecto a todas las ventas de minerales sujetas a
regalía exportadora desde la República Dominicana.
Hoy el oro está por encima de los Mil Seiscientos dólares la onza
mientras que la plata se cotiza a Quinientos Veintinueve dólares
la onza, es decir el oro cuesta 55 veces más que la plata, yendo a
parar la mayoría de esos recursos a manos de la Barriga Gold.
Todo el engaño por parte de esta empresa nos coloca en la
misma situación cuando los colonizadores llegaron hace 500
años en la búsqueda de oro; nos miran al presente como los
indios con suspensorios.
No obstante, por ser los recursos minerales del Estado
Dominicano el país tiene que tener una mayor participación de
ingresos por las operaciones de la Barrick y de otras
corporaciones mineras establecidas en nuestro suelo.
Mineros de la corporation Barrick Gold
La aportación que espera el pueblo dominicanao y otros sectores
de la vida nacional es una justa recompensa, mejores beneficios
para el fisco cumpliendo con el mandato constitucional que casi
siempre es violado por los inversionistas extranjeros.
Representantes del consorcio de la Barriga Gold han dicho en
reiteradas ocasiones que sus inversiones equivalen
aproximadamente a la suma de cuatro mil millones de dólares,
cifra que ha sido cuestionada.
Pero el problema no sólo queda ahí sino que esta y otras
empresas evaden pagos de los impuestos correspondientes al
Estado mientras no realizan las utilidades netas, cuya tasa
prevista en la actualidad es de 28.75 por ciento.
La insignificante proporción de ingresos para el país que
contempla el acuerdo con la Barrick es inaceptable y deben
revisarse los términos del contrato.
Es lamentable decirlo, pero los dominicanos hemos demostrado
incapacidad para explotar y administrar adecuadamente las
potencialidades mineras de las que disponemos.
Situación que resulta frustrante y vergonzosa para el país y nos
mueves a sopesar que nuestras universidades no han puesto
empeño en las prioridades investigativas de los minerales.
Tampoco se han preocupado de manera preferente en la
tecnificación de los geólogos, biólogos y demás especialistas en
la búsqueda, procesamiento, industrialización y
comercialización de los recursos mineros que disponemos.
El Estado tiene que asegurar la justa distribución de los recursos
de excavaciones en calidad de propietario de las materias
primas.
Lo importante es no negociar condiciones de explotaciones
mineras en forma perjudicial a los intereses de la nación y
procurar preservar nuestro oro, hierro, ferroníquel y plata, entre
otros minerales.

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