Rogelio A. Hernández J.
De lo que se trata no es de cortar alas, sino de enseñar a volar con disciplina y control. Aplicar el referente de los aeropuertos es bueno.
Los aviones y sus pilotos están obligados a volar con la dirección de una torre de control, con planificación, coordinación y supervisión, para que sus vuelos sean exitosos y no pongan en peligro la seguridad de ellos, los pasajeros y terceros.
Debemos volar haciendo los menos ruidos posibles; con reglas, respetando tiempos, espacios y altura para evitar choques y no fracasar en nuestra gestión.
El pensamiento creativo y crítico es guía clave para una buena gestión que permite adecuar la teorías aprendidas con la realidad concreta y práctica.


