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Policías armados patrullaron las calles de Schaerbeek tras las detenciones.
La policía belga ha arrestado a seis personas en Bruselas mientras sigue su curso la investigación sobre los ataques que mataron a 31 personas el martes e hirieron a unas 250.
Todavía no se conocen las identidades de los detenidos o su posible conexión con los ataques.
La policía también llevó a cabo redadas en el barrio de Schaerbeek, desde donde supuestamente salieron los tres sospechosos captados por las cámaras de seguridad del aeropuerto de Bruselas antes de cometer el ataque.
Tampoco se sabe si la policía está más cerca de detener al hombre vestido de blanco que aparece en la fotografía junto con los otros dos sospechosos atacantes en el aeropuerto.
En Francia, las autoridades anunciaron la detención de un sospechoso que planeaba un ataque cerca de París. Por el momento no se ha establecido una relación con los ataques de París o Bruselas.
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Policías enmascarados vigilaron la entrada a un edificio en Schaerbeek.
Según el ministro de Interior francés, Bernard Cazaneuve, el plan del ataque estaba en «estado avanzado».
El autodenominado Estado Islámico se ha responsabilizado de ambos ataques en París y Bruselas.
Las detenciones se hicieron el jueves por la noche y la policía realizó también búsquedas casa por casa.
Los vecinos de Schaerbeek dijeron haber oído una fuerte explosión, pero la causa no está clara, reportó el diario belga Le Soir.
Preocupación
El jueves, las autoridades belgas admitieron haber cometido «errores», en relación a uno de los atacantes.
Turquía dijo haber detenido y deportado a Brahim el-Bakraoui en junio y haber avisado a Bélgica de que era un «combatiente extranjero», pero fue «ignorada».
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Brahim el-Bakraoui fue detenido en Gaziantep, en la frontera entre Turquía y Siria.
Las autoridades holandesas también fueron avisadas.
El director de la agencia policial de la UE, Europol, le dijo a la BBC que la red de yihadistas en Europa es «más grande de lo que quizás temimos en un principio».
Robert Wainwright dijo que hay preocupación por una «comunidad de 5.000 sospechosos que se han radicalizado en Europa, han viajado a Siria e Irak para tener experiencia en conflictos, algunos de los cuales, no todos, han vuelto desde entonces a Europa».


