Periodista Inocencio Encarnación: la tercera víctima de agresión policial en Santiago

 En menos de dos meses agentes policiales han maltratado a tres miembros de la prensa santiaguera

José Alfredo Espinal

joseeespinal.hoy@gmail.com

Santiago. – El periodista Inocencio Encarnación, corresponsal de Teleuniverso Canal 29 y Último Minuto, solo cumplía con su trabajo. Agredirlo e intentar quitarle el teléfono celular es un abuso más de autoridad de la Policía Nacional.

Los agentes que están llamados a garantizar el orden y la seguridad ciudadana en el país parece que aún desconocen el rol que deben jugar en la sociedad dominicana.Encarnación fue ultrajado por   un agente de la Policía Nacional mientras este se encontraba realizando la cobertura de un accidente de tránsito en la autopista Joaquín Balaguer, cerca del puente seco en el kilómetro 3, dirección Santiago-Navarrete.

El Colegio Dominicano de Periodistas (CDP) y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP),  de Santiago,  han exigido medidas concretas para prevenir este tipo de agresiones, que afectan tanto la libertad de prensa como los derechos humanos.

Con el incidente que afectó al periodista Encarnación ya suman tres los reporteros víctimas de agresiones policiales en casi dos meses.  Los reporteros Roberto Reyes, del programa José Gutiérrez Producciones y Maricela de la Cruz, del Grupo SIN, de esta ciudad, también fueron maltratados por agentes policiales cuando daban cobertura a un incendio en el Mercado Modelo de Santiago.

Esta práctica agresiva y violenta de la Policía Nacional cada día es más preocupante.

Ya está bueno de excusas. No es suficiente que la Policía pida perdón y traslade a los agentes agresores a otra ciudad. Expulsar a los policías y someterlos a la justicia es lo menos que se puede pedir cuando se maltrata a un ciudadano, sea periodista o no.

El atropello en contra de Inocencio Encarnación, Roberto Reyes y Maricela de la Cruz es razón más que suficiente para que la jefatura nacional de la Policía cree un precedente en cuanto al castigo a los miembros del orden que se pasan de contentos por el simple hecho de portar un arma de fuego.

La Policía Nacional busca justificar su ineficacia con golpes e intimidación a los periodistas. Se  equivocaron de estrategia, porque la libertad de prensa no se negocia con nadie.

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