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La Clínica de Obesidad y Antienvejecimiento Dra. Griselda Basora, ubicada en el sector Alma Rosa I, en Santo Domingo Este, aparentaba a simple vista ser un centrodedicado a tratamientos estéticos y masajes. Sin embargo, detrás de esas áreas funcionaba un quirófano donde se realizó una cirugía estética tras la cual murió Rebecca Brizard, una joven de 28 años.
Durante un levantamiento realizado por inspectores de la institución, las autoridades detectaron varias irregularidades que, según el director de Habilitación y Acreditación, Juan Gerardo Mesa Pérez, evidencian que el establecimiento operaba operaba sin cumplir con los requisitos establecidos por la normativa sanitaria.
«Ahí se estaba violando la ley en todo el sentido de la palabra», afirmó al describir los hallazgos.
El establecimiento carecía de requisitos esenciales para funcionar como un centro quirúrgico de tercer nivel, categoría bajo la cual se estaban realizando procedimientos estéticos. Entre las principales deficiencias detectadas y mencionadas por una de las inspectoras del Ministerio de Salud Pública, figuran la ausencia de un área de internamiento para pacientes, la inexistencia de un carro de paro para atender emergencias médicas y medicamentos vencidos en su mayoría.
La dueña no acudió a la cita
Como parte del proceso, Salud Pública citó a la doctora Griselda Basora, propietaria y directora médica del establecimiento, para continuar las investigaciones. Sin embargo, de acuerdo con Mesa, no compareció.
«Citamos a la doctora Basora y nos dejó esperando; no vino», indicó.
Mesa Pérez agregó que el Ministerio posee la documentación levantada durante la inspección y continúa recopilando evidencias.
Las investigaciones de las autoridadessanitarias también apuntan a que el establecimiento no habría sido utilizado únicamente por Enmanuel Hernández, señalado como la persona que realizó el procedimiento quirúrgico.
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