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El fallecimiento del prófugo Ranller Encarnación Vicente (El Ranger), de 32 años, suma un nuevo caso a la lista de muertes vinculadas al microtráfico registradas en el país durante mayo y evidencia un fenómeno que, poco a poco, adquiere dimensiones preocupantes.
La Policía Nacional informó este domingo 24 de mayo sobre la muerte de Encarnación y de Sánchez Montero Montero, de 47 años, a quien también las autoridades identifican como delincuente.
Según un informe, ambos resultaron heridos de bala tras enfrentar a tiros a agentes policiales en el sector Los Guineos, municipio Hondo Valle, provincia Elías Piña. Horas después, fallecieron mientras recibían atenciones médicas en el Hospital Municipal de El Cercado.
«El Ranger» escapó el 19 de mayo del Centro de Corrección y Rehabilitación de Elías Piña, donde cumplía una condena de 30 años de prisión por dos homicidios.
Acorde con la Policía, tras su fuga participó en unos cuatro asesinatos relacionados con disputas derivadas del microtráfico de drogas en las comunidades de Hondo Valle y Juan Santiago.
La institución aseguró que Encarnación irrumpía de madrugada en viviendas de ciudadanos y les obligaba a darle refugio. También habría herido de bala a un oficial superior de la Policía durante un operativo realizado semanas atrás.
El vocero policial, Diego Pesqueira, advirtió que las disputas territoriales entre estructuras criminales constituyen una de las principales causas de estas muertes. Atribuyó el incremento de estos conflictos a la presión de organismos como la Policía y la Dirección Nacional de Control de Drogas.
No obstante, reconoció que la violencia entre bandas vinculadas al microtráfico escaló en los últimos años.
«Tenemos una institución transparente que debe enfrentar los casos y emitir declaraciones objetivas, porque tarde o temprano los hechos salen a la luz. Estos casos no dejan de ser preocupantes. No generan tanto ruido porque involucran personas ligadas al bajo mundo», expresó Pesqueira a Diario Libre.
Santiago, entre ajustes de cuentas
La muerte de Margarita Díaz García, conocida como «La China«, en el sector La Yagüita de Pastor, en Santiago, representa otro episodio de la violencia asociada al microtráfico.
La asesinaron a tiros la madrugada del martes 19 de mayo. Según investigaciones, tanto ella como su pareja, Roberto Hans Sánchez Tejada, alias «El Flaco», se dedicaban a la venta y distribución de sustancias controladas y mantenían conflictos con otros grupos.
En la madrugada del 20 de mayo, las autoridades hallaron con impactos de bala los cuerpos de Natanael Peña, alias «El Cha», y de otro hombre identificado como «La Rata«, en unos matorrales de la carretera Federico Basilis, en Jarabacoa.
Como parte de las investigaciones, unidades élite se trasladaron a una villa en el sector El Pedregal. Según el relato oficial, varios sospechosos por el crimen huyeron hacia una zona próxima al río Baiguate, donde se produjo un enfrentamiento en el que murió Miguel Ángel Mariné Rodríguez, alias «La Cabra«.
A Mariné se le ocupó una pistola calibre nueve milímetros que, según las pruebas balísticas, se empleó tanto en el asesinato de «La China» como en el doble homicidio ocurrido en Jarabacoa.
Por igual, las autoridades identificaron una yipeta alquilada por Ruddy Manuel Morán Almonte, alias «La Pólvora«, señalado como distribuidor de drogas.
Tras operativos realizados en Jarabacoa, las autoridades ocuparon el vehículo, conducido por Erika Martínez Peralta, de 26 años, quien declaró que «La Pólvora» le ordenó abandonar la yipeta.
Las investigaciones apuntan a que los fallecidos pertenecían a un grupo encabezado por los prófugosRuddy Manuel Morán Almonte («La Pólvora«), Michael Rodríguez Santos («El Viajante» o «El Deportao»), así como otros individuos conocidos por los alias de «Marinito», «Niquelado», «Chencho», «Papi Jordan», «Gatillo», «El Gánster» y «La Maldad».
Narcotráfico
El sociólogo Joel Arboleda sostiene que el narcotráfico reduce ciertos niveles de violencia al imponer control territorial para proteger sus negocios ilícitos. Sin embargo, advierte que también genera nuevas expresiones violentas vinculadas tanto al consumo de drogas como a las disputas internas entre organizaciones criminales.
«En los años 80, mucha gente entendía que no era necesario combatir el fenómeno porque se trataba de un negocio y la droga no se quedaba en el país», explica.
«Pero los narcotraficantes comenzaron a pagar con droga y eso provocó un problema para el que no estábamos preparados: el aumento del consumo«.
Arboleda también señala que las luchas internas y territoriales responden a disputas de mercado y procesos de reacomodo dentro de las organizaciones criminales.
Secuestro en Juan Dolio
Otro caso es el de Rolando de Jesús Rodríguez, alias «El Gordo«, de 33 años. Hallaron su cuerpo calcinado dentro de un automóvil Daihatsu Mira en una zona boscosa cercana al residencial Guavaberry, en Juan Dolio.
Este sábado se entregó Wander Erickson Soriano, alias «Campe«, señalado como uno de los implicados en el rapto y homicidio de Rodríguez. Según los datos, Soriano actuó junto a Bernardino del Rosario de los Santos, alias «Nando El Sicario», ahora bajo custodia.
DL


