José Alfredo Espinal
Caribbean Digital
SANTIAGO, RD.– Un día especial para todas las madres dominicanas, aquellas que han tenido el privilegio de tener hijos e hijas.
Como hijo de una gran mujer (Fidelia Antonia Espinal), que desapareció de mi vida físicamente, cuando apenas tenía 13 años de edad, hoy doy fe y testimonio de que su partida ha sido una gran pérdida para mí.
No obstante, su amor, su compasión, su preocupación, haberme enseñando lo bueno y alejarme de las cosas negativas, me han ayudado para poder desarrollarme como hombre, como padre y como un esposo.
Gracias mamá porque aunque te marchaste dejándome una gran tristeza, hoy celebro por la impronta que dejaste en mi vida. Tu ausencia, ahora, más que tristeza, me llena de satisfacción y agradecimiento por tu amor incondicional.
Al escribir estas palabras no puedo impedir que se agüen mis ojos, no podría jamás impedir que llore por tu ausencia. Lloro porque te amaba como a nadie en el mundo, lloro porque jamás olvidaré que por decisión de Dios me trajiste al mundo.
Mamá, en tu memoria quiero felicitar a todas las madres dominicanas, especialmente a aquellas que con su trabajo, sacrificio y perseverancia han logrado levantar a sus hijos.
Mamá, ojalá y estés en el reino de los cielos.


