
Una compañera de trabajo aparece una mañana con ese bolso con el que llevas soñando meses. A tu hermana la mandan seis semanas a Londres por trabajo con todos los gastos pagados. Tu amiga aparece en tu fiesta con un novio que está tan bueno que debería ser ilegal. De repente, por muy buena que sea tu vida, te carcome la envidia y eso te hace sentir mal. ¡Quieta parada! No intentes reprimir ese sentimiento. “La envidia puede ser un termómetro muy útil para saber qué es lo que quieres en la vida”, afirma la psicóloga Mónica Rodríguez. “El deseo de tener lo que poseen los demás puede convertirse en motor de tu propia motivación siempre y cuando consigas despojarlo de todo sentimiento negativo”.
Conviértela en motivación
Las investigaciones demuestran que, una vez que hayas centrado tu atención sobre lo que deseas, sentir envidia te dará fuerzas para intentar lograrlo. Es decir, que la frustación que sientes al no tener lo que tiene otra persona te motiva para conseguirlo de forma más agresiva. La envidia sana puede incluso ayudarte a desarrollar todo tu potencial, tal y como demuestra un experimento realizado recientemente. En él, los sujetos sometidos a estudio conseguían mejores resultados en un test de inteligencia después de haber recordado alguna situación en la que sintieron envidia de otro.
Así que ha llegado el momento de que dejes de luchar contra tus sentimientos, aprendas a seguirlos hasta que te llevan al lugar en el que quieres estar y empieces a ver en la envidia una luz de neón que te avisa. “¡Eh presta atención”! Si, por ejemplo, te molesta que asciendan a un compañero de curro plantéate qué dice eso de tus propias ambiciones profesionales. Nuestra psicóloga lo explica: “La envidia define tus propias expectativas, esas que quizás ni siquiera te has reconocido a ti misma. Es un mecanismo emocional que se dispara para ayudarte a identificar lo que realmente quieres”. Y saber lo que quieres es el primer paso para conseguirlo, ¿verdad?
Este sentimiento puede ser especialmente poderoso en los momentos claves de tu vida. “En ocasiones, experimentamos envidia cuando nos encontramos en un punto de inflexión vital, seamos o no conscientes de ello”. Si, por ejemplo, te enteras de que a tu prima la han destinado al extranjero y en lugar de alegrarte por ella, te pones tensa y algo enfadada, es posible que lo que ocurra es que también tú estés preparada para explorar nuevos territorios. “Eso puede significar que has superado una fase de la vida o que lo que estás haciendo no es lo que realmente quieres hacer”, concluye Mónica Rodríguez.
Identifica la envidia sana
Así que sentir envidia de algo o alguien puede convertirse en la mejor manera de medir tu satisfacción contigo misma: si te sientes atascada en el trabajo, en una relación que no cumple tus expectativas o sencillamente en una rutina diaria que no va a ningún lado. De acuerdo, la envidia puede ser una herramienta útil pero… ¿cómo demonios controlas ese sentimiento negativo de ¡lo quiero! y le das un uso positivo? Para empezar, debes reflexionar y definir con exactitud qué es lo que anhelas. Pongamos que tu mejor amiga se ha ido a vivir con su novio y, cada vez que les visitas, te picas por la vida de cuento que parecen llevar. “Tienes que analizar cuidadosamente ese sentimiento, estudiar la situación que ha detonado tu envidia y preguntarte qué es exactamente lo que la ha provocado”, aconseja Mónica. ¿Es su relación la que te mueres por tener? ¿Su casa? ¿Otra cosa?
Analiza tus sentimientos
Como las cosas que nos hacen sentir envidia son las que realmente nos importan, es un buen indicativo de nuestras auténticas pasiones. Pero, eso sí, advierte nuestra psicóloga, cuidado con “idealizar en exceso eso que tanto deseas y convertirlo en la clave de tu felicidad”. Sé realista y, por ejemplo, haz una lista de las cosas que no te gustarían de ese trabajo que ambicionas para asegurarte de que realmente merece la pena luchar por ello. Al fin y al cabo, no es cuestión de ir detrás de todo aquello que te provoque una mínima punzada de envidia.
Y utilízala a tu favor
Así que llegaste, viste, envidiaste… y ya has reflexionado sobre lo que realmente quieres. Vale, ya estás preparada para entrar en acción. Cuando visualizas una cosa que ansías o te enteras de que alguien a quien conoces lo ha conseguido, ese objetivo se hace más real. Y, por consiguiente, te sientes más motivada para lograrlo tú también. Soñar despierta con ser actriz es una cosa, ser testigo de que alguien lo ha conseguido te hace sentir que también está a tu alcance y te da el empuje necesario para conseguirlo.


