Capturar al criminal no devuelve las vidas perdidas
José Alfredo Espinal
Santiago, RD.– Cualquier hecho delictivo, sin importar dónde ocurra, amerita atención inmediata. Sin embargo, un asalto a mano armada dentro de la propia residencia de la víctima no solo es alarmante, sino que debe encender las alarmas de las autoridades.
Por más adversas que sean las circunstancias de un individuo, su hogar debe ser siempre su mayor refugio; el espacio sagrado donde la paz y la seguridad nunca deberían vulnerarse.
Los dos más recientes asaltos a residencias, el primero en la casa del merenguero Julián Oro Duro, donde él resultó herido y su esposa fue asesinada, y el segundo en Villa González, donde un regidor y su esposa sufrieron un violento ataque, confirman que la seguridad ciudadana en la República Dominicana debe declararse de inmediato en estado de emergencia.
No se trata simplemente de promulgar un nuevo Código Penal y revisar sus implicaciones; la clave está en la prevención constante. La delincuencia no solo afecta de manera directa a los ciudadanos, sino que ahuyenta la inversión y desestabiliza la economía, la sociedad y la vida política del país.
Apresar o dar de baja a un delincuente tras cometer un homicidio no le devolverá la vida a la víctima. Lo que la sociedad exige, por encima de todo, es prevención, prevención y más prevención.
No esperemos otro muerto; carajo…


