La palabra en el lenguaje de nuestro pueblo llano

Por: Ramón Antonio Veras

I.- La palabra en sus inicios

1.- Una vez  el planeta tierra se enfrió lo  suficiente para poder ser habitado por la especie humana, las relaciones entre las personas se establecieron mediante la comunicación.

2.-  Diferentes medios fueron utilizados por el individuo para el intercambio, hasta llegar al conjunto de sonidos articulados para expresar ideas  por medio del lenguaje.

3.- La facultad de hablar fue una gran conquista  para el ser humano, e hizo uso de ella con sana voluntad y comedimiento. Las palabras malsonantes fueron desconocidas  en un principio.

4.- Mientras  imperó la afinidad de intereses entre los miembros de las distintas comunidades humanas, la  fineza  en el lenguaje se impuso, porque  no existía  motivo alguno para emplear palabrotas.

5.- La muestra de atención y confraternidad,  cambió a la confrontación y con ella  la modificación de la palabra que produce agrado, a  la desagradable. La cortesía cedió su lugar a la grosería.

II.-  El cambio en el empleo de la palabra

6.- Una vez al ser humano lo convirtieron en oprimido, modificó su lenguaje de recatado a soez. De sus expresiones no podían salir las mismas palabras para el camarada, que las dirigidas al enemigo opresor.

7.- El malhablado, el deslenguado tiene su origen en la  lucha que  se establece con la desigualdad; en la desavenencia  que surge entre el  esclavista y el esclavo.  La divergencia clasista  trajo el conflicto  en el uso de la palabra.

8.- El desabrimiento, la aspereza y la  insuavidad, al igual que hablar con insolencia, están ligadas por el hilo conductor de la opresión, de lo que trae un orden económico y social basado en la injusticia.

9.- Aquel que se siente víctima de un sistema injusto, habla en voz baja produciendo un murmullo, o da grandes voces con palabras hirientes para pregonar su indignación ante una vida maldita que busca dar a conocer con expresiones injuriosas cargadas de maldiciones.

10.- Esos hombres  y mujeres  que  en nuestro país habitan  en barrios marginados,  sin garantía  de lo  indispensable para  subsistir dignamente, no hacen uso de un lenguaje adornado y retorico, sino  punzante, muy  lacerante  para fastidiar  a sus adversarios de clase.

          III.- La palabra y los  oprimidos

11.- Las   palabras desagradables que salen de las gargantas de nuestros compatriotas marginados de  las bonanzas  de la vida material y espiritual, debemos de tomarlas  como  el resultado de su amarga existencia, de la opresión que les lleva a la exasperación, a permanecer en estado de indignación.

12.- El hablar vulgar, brusco que escuchamos  en las masas populares de nuestro pueblo, es el de quienes llevan una vida de desarrapados, de indigentes sociales  propensos  a la belicosidad y a las expresiones fuera de tono.

13.- La mayoría de las personas que aquí lanzan una especie de fuego por la boca,   es porque no tienen posibilidad de vivir como la minoría nacional, en el ambiente ideal de placidez, sino en el desasosiego, como verdaderos desastrados.

14.- Ningún ente social es violento por nacimiento, ni tiene en su cerebro un código de palabras para sentirse  despreciable, sino que actúa con ímpetu o utilizando la fuerza,  por  causas ajenas a su sana voluntad.  La agresividad no le viene por un  deseo o propósito sin razón ni fundamento.

15.- En los últimos tiempos, de tantos hechos marcados por la violencia, y escuchar tantas palabras groseras y  una música indecente, algunos desesperados han llegado a formarse la falsa idea de que somos inclinados  al peor comportamiento.

16.- La agresividad verbal  que a diario escuchamos en hombres y mujeres de nuestro pueblo, hay que analizarla partiendo de la sociedad donde estamos viviendo, sus estructuras y fenómenos  sociales inherentes a ella.

17.- En el país nuestro,  muchos desorejados se mueven llenos  de presunción y muy orgullosos de sí mismos,  olvidándose que viven en la opulencia  a  costa  de la opresión material y espiritual  de la mayoría de ese pueblo que cuantas veces  tiene la oportunidad saca de lo más profundo de su  garganta  palabras  con el sello  de sus pesares.

18.- La historia de la lucha social nos dice, que a la explotación y a la violencia de los esclavistas, los esclavos respondieron  con una baja en la productividad del trabajo,  estropeando  los instrumentos de producción,  y haciéndoles saber de su indignación mediante palabras  agresivas,  totalmente fuera de tono y amenazantes. Las palabras de los oprimidos, formaban parte de su brega  contra los opresores.

19.- En nuestro medio social, cada quien debe analizar detenidamente las palabras que en determinadas circunstancias emplean los marginados de la sociedad dominicana, las cuales  constituyen una especie de testimonio de su vida amarga y un mensaje de sus aspiraciones para construir una sociedad sin desigualdades de oportunidades para todas y todos.

Compartir