La Neverita y Los Tres Charquitos: balnearios en el río Nizao tan atractivos como peligrosos

Caribbean Digital

El río Nizao es una de las fuentes acuíferas que más aporta al país. Sus presas Jigüey, Aguacate y Valdesia, junto al contraembalse Las Barías, generan energía eléctrica, abastecen de agua potable a millones de personas, sobre todo con el acueducto Valdesia –Santo Domingo, mientras el Canal Marcos A. Cabral, riega los campos agrícolas de la provincia Peravia.

Pero en la actualidad el río Nizao, que separa a las provincias San Cristóbal y Peravia, ha ganado popularidad con balnearios improvisados, pero muy peligrosos, como La Neverita, en la parte de Yaguate, y Los Tres Charquitos, en Roblegal, Pizarrete. Ambos suman más de siete fallecidos en los últimos meses.

Un equipo de LISTÍN DIARIO recorrió estos lugares, donde evidenció la gran concurrencia de visitantes, pero también la ausencia de los organismos de protección civil.

La falta de supervisión, la extracción indiscriminada de materiales y la popularidad creciente de estos balnearios está convirtiendo la zona en un escenario de riesgo constante, desconocido para quienes buscan agua dulce, fresca y cristalina, cerca de Santo Domingo (a unos 40 minutos), para paliar las temperaturas que alcanzan hasta los 36 grados celsius.

Lo que muchos ven como “piscinas naturales”, son en realidad charcos peligrosos formados por la intervención de maquinarias pesadas que han transformado el lecho del río en una zona vulnerable y degradada.

“La Neverita es el Boca Chica de San Cristóbal”, dijo el oficial Morillo, de la Policía Nacional, a cargo de verificar que las personas no entren con armas de fuego. Es la única vigilancia visible en la entrada de la carretera Sánchez, cerca del Puente de Lucas Díaz.

En La Neverita, el ambiente es festivo, personas alquilan sillas, mesas y venden bebidas alcohólicas, con un dinamismo económico, que según una vendedora de fritura, en un día le deja ganancias superior a los diez mil pesos.

Donde más se ahogan
El ex alcalde del distrito municipal Santana, en Nizao, Yeisón Bretón, se quejó de que por la falta de un protocolo de vigilancia de las autoridades de ambas provincias, los ahogamientos son frecuentes.

Citó el caso de David, un adolescente de 13 años que perdió la vida a principios de agosto en Los Tres Charquitos. “En la Neverita han muerto al menos seis jóvenes en los últimos meses”, añadió.

Reconoció la importancia del turismo e instó a tener una mayor organización, de modo que la gente se bañe en la zona de menos peligro, que sean señalizados los lugares y que la policía también vigile más el lugar.

“Han dejado esto al libre albedrío y no les brindan la seguridad a los bañistas. Deben poner alerta, que diga peligro, no entre, este charco es peligroso. Otra cosa que causa temor son los atracos constantes”, dijo Bretón, quien puso como ejemplo un robo ocurrido el pasado viernes.

Llegan de otros lugares
Al menos cinco jóvenes motorizados llegaron desde el sector Villas Agrícolas, en el Distrito Nacional, a vivir la aventura por primera vez, tras ver que el lugar es viral en redes sociales. Aquí llegan autobuses en gira desde distintas provincias.

Un visitante, quien llegó con su familia y su perro, quedó asombrado por lo cristalino de las aguas e instó a que las autoridades a que consideren acondicionar un área como turística.

Mientras que otros pedían la intervención para que detengan la extracción de arena.

El balneario Juan Barón
El recorrido continuó en el balneario que está debajo del puente que separa a Don Gregorio, en Nizao, con Juan Barón, de Sabana Grade de Palenque. Este durante décadas fue el más popular de la zona, pero ya no es tan visitado.

Las casuchas de los vendedores estaban casi todas vacías, solo uno que otros bañistas se veían y la queja es que ahora todo el mundo ahora va a La Neverita.

Los Tres Charquitos
El recorrido siguió hasta llegar a El Roblegal, esta parte del río conocida como Los Tres Charquitos. El ambiente es familiar, de celebración, fogones de leña encendidos, preparando todo tipo de alimentos para compartir.

Aunque aquí hay un área específica para bañarse y letreros que advierten sobre el peligro, también ocurren tragedias, como el fallecimiento de un adolescente a principios de agosto.

Los fines de semana hasta se forman tapones de vehículos, por la cantidad de visitantes que acuden de distintos lugares. El día del recorrido el río había hecho creciente y mermó la cantidad de vendedores y bañistas.

Listín Diario

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