
Hola Fiebruses. Yo, fanático del baloncesto, he leído con detenimiento los dimes y diretes de la semana pasada entre dos grandes íconos del deporte del aro y el balón, el Salón de la Fama Charles Barkley, y la estrella de los Cleveland Cavaliers, Lebron James. Me llama la atención que siendo ellos grandes motores del baloncesto se estén “sacando los trapitos al sol” como dos vecinas de barrio de mala muerte, cuando su rol debería ser el de servir de modelo a todos, especialmente a las nuevas generaciones. Y no solo en el baloncesto pasa esto. En el béisbol hemos visto cómo a grandes atletas “se les zafa un tornillo”, pierden la balanza, y arremeten contra sus homólogos, o contra adversarios, e incluso contra atletas de otros deportes. Igual se da el caso con la NFL. Si algo tiene en común estos y otros deportes es que siempre han estado rodeados de escándalos, problemas de drogas, engaños, fraudes, y un sinnúmero de cosas aberrantes, que solo sacan a flote las verdaderas deficiencias de sus principales actores. Tomo como modelo estos tres (hay más) porque son ampliamente seguidos en el país, y se que usted amable lector hará “click” con mi motivación final para escribir este artículo.
Resulta que el golf no es así. Por el contrario, si algo tiene el golf en este sentido es la coherencia. El golf es un deporte que no está (aún) permeado por este tipo de actuaciones, en el que el respeto por el adversario es tan importante como ganar o perder, las reglas de cortesía son la norma, y las buenas costumbres salen a flote incluso al ser derrotados. Nunca he visto que nuestros ídolos se comporten a la “altura” de uno de esos “protagonistas” que más que admiración, dan pena. Por eso adoro el golf. Por el legado que da a cada uno, a la familia y a la sociedad.
No quiero que ahora me tilden de “hater” contra otras disciplinas. Amo los deportes en general, pero debo admitir que, al igual que todo el que sigue mi trabajo, somos dichosos de que el golf esté entre nuestras adicciones. Al fin y al cabo, solo nos ha traído buenas cosas a nuestras vidas, y nos hace comprometer a seguir el camino del bien y la honradez. He dichoÖcaso cerrado!
Mantengan la bola en el Fairway!!


