
Desagradable incidente el que ha tenido Kendall Jenner recientemente. La modelo aprovechó un soleado día en Los Angeles para dar una vuelta con uno de sus coches de colección, un Ford Mustang rojo del año 1969. El destino era la clínica donde su hermano Rob Kardashian acababa de convertirse en padre de una niña llamada Dream, junto a Blac Chyna. Para la ocasión, Kendall escogió un top con la tendencia off the shoulders, gafas de sol con cristal coloreado y una gargantilla de Chanel.
La alegría por el nacimiento de su sobrina le duró poco, ya que el Mustang se le quedó tirado a mitad de camino. El enfado de Kendall fue de órdago y mayúsculo, e incluso se bajó del coche para saber qué pasaba y se quedó con esta cara que lo dice todo. Después, dos hombres intentaron ayudarle a arrancar el Mustang, sin éxito.

Cabe destacar que este cochazo está valorado en ni más ni menos que 30.000 dólares, pese a su antigüedad. Sorprende también que llevase esta pieza de colección clásica, cuando hace unos días le regalaron un lujoso Rolls-Royce.


