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La última aparición pública de Fidel Castro fue en abril, para la clausura del VII Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC).
LA HABANA. Fidel Castro llegó a su cumpleaños 80 en 2006 en su lecho de enfermo, sosteniendo un periódico del día para mostrar que estaba vivo dos semanas después de haber dejado sorpresivamente la presidencia.

Durante la década siguiente, el barbado líder fue testigo privilegiado de hechos impensables mientras gobernaba y que fueron promovidos por su hermano Raúl, ahora presidente.

Castro cumple hoy sábado 90 años en un país que implementa una modesta apertura a la iniciativa privada, políticas de descentralización y el acercamiento a su archienemigo de décadas, Estados Unidos. Y aunque muchos aspectos económicos y sociales no cambiaron, la Cuba de hoy es bastante diferente a la que él lideró por 47 años.
“Vivimos un tiempo globalizado, que nos permite conocer de todo. Hay mucha más información que hace 50 años”, dijo a la AP Ernesto González, encargado de relaciones públicas de un grupo de danza. “El joven cubano no quiere que las cosas lleguen, sino salir a buscarlas”, comentó el muchacho, para quien Fidel Castro es una “inspiración”, con todos sus “defectos y virtudes”.

“Si extrapolamos, lo que él (Fidel) hizo antes de (el triunfo de la revolución en) 1959, a nosotros nos toca hacerlo en el 2016: Empoderarnos, encontrar nuestras maneras, desarrollar este país”, agregó González, que tenía solo 15 años cuando Castro dejó el poder en manos de su hermano Raúl.
A lo largo de esta década, cientos de miles de cubanos se convirtieron sin retorno en modestos emprendedores, abandonaron sus puestos estatales y compraron o vendieron casas, vehículos o negocios, algo que Fidel Castro siempre vio –desde su perspectiva de fuerte control estatal– con desagrado, aunque le tocó hacer pequeñas concesiones aperturistas en los años 90.
En los últimos años, Cuba también vio el acceso a los teléfonos celulares, el internet y el levantamiento de las restricciones para salir y entrar del país, que propició una fuerte emigración, incluidos.
Para muchos al interior o en el exterior, uno de los rasgos más destacables de Fidel será su nacionalismo, que lo llevó a desafiar a su poderoso vecino del norte, defender a los países subdesarrollados y a buscar construir una sociedad más justa con seguridad social, educación y salud para las mayorías.
Sus críticos, sin embargo, ven a Fidel Castro como el símbolo del empobrecimiento de la infraestructura o la productividad del trabajo, el escaso consumo en la isla o del ascenso de las políticas de izquierda en el continente.
“Sin duda, Fidel es la figura que estuvo a la vanguardia de los cambios en América Latina”, dijo recientemente a la AP Miguel Tinker-Salas, profesor de Pomona College en California. “Una figura antiimperialista, con personalidad que polariza… que cambió la dinámica de poder”.
Hasta ahora las autoridades no tienen previsto realizar algún acto oficial de homenaje por sus 90 años. Sin embargo, se esperan decenas de actividades en honor a la fecha, como presentaciones de libros o galas de ballet que fueron anunciadas con expresas dedicatorias para el ex presidente, a la par de eventos como la terminación de viviendas populares señalados como un saludo al barbado dirigente.
“Para mí es Fidel para siempre. El padre, el compañero, el ídolo”, dijo a la AP, Dora Ramos, una empleada de la firma estatal de telecomunicaciones Etecsa. “Tengo la esperanza de que en el futuro Fidel siga vivo en el pueblo nuestro. ¡Feliz día para él en su cumpleaños!”, exclamó.
Nacido el 13 de agosto de 1926 en la finca de su padre, un astuto inmigrante español enriquecido, Fidel Castro creció en el campo cubano, antes de ser enviado a estudiar con los jesuitas y posteriormente a la Universidad de La Habana, donde se recibió de abogado.
Encabezó la revolución que derrocó al dictador Fulgencio Batista en 1959. Se enfrentó a Estados Unidos y construyó un modelo socialista que marcó la historia del siglo XX en América Latina y países en desarrollo de otros continentes.
En los 70 se alió a la Unión Soviética y resistió férreas sanciones de Washington, muchas de las cuales permanecen a pesar del acercamiento entre Estados Unidos y Cuba propiciados por Raúl Castro y el presidente Barack Obama a partir de 2014.
La última aparición pública de Fidel Castro fue en abril, para la clausura del VII Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC).
Encanecido, encorvado, pero lúcido, el líder exhortó a sus compatriotas a continuar con las ideas que llevaron a la fundación del PCC y fueron el eje de su lucha de décadas por un modelo socialista.
“Pronto deberé cumplir 90 años, nunca se me habría ocurrido tal idea y nunca fue fruto de un esfuerzo, fue capricho del azar”, dijo Castro, sin su uniforme verde olivo de antaño. “A todos nos llegará nuestro turno”.
Incluso los cubanos que no siguen sus ideas, que se sienten desencantados con la revolución o que simplemente se quejan de los bajos salarios, reconocen el legado del modelo impulsado por Castro con sus escasos niveles delictivos y sus importantes logros sociales.
“La revolución ha cometido muchos errores, pero el pueblo cubano es fidelista porque entendemos que sus ideales eran nobles. No es un hombre avaro, no codicia riqueza y quería lo mejor para la gente; y eso lo va a trascender”, dijo a la AP Marisel Avila, una cantante de coro de 49 años.
Por ANDREA RODRIGUEZ
Constituye un esfuerzo sobrehumano dirigir cualquier pueblo en tiempos de crisis. Sin ellos, los cambios serían imposibles. En una reunión como esta, en la que se congregan más de mil representantes escogidos por el propio pueblo revolucionario, que en ellos delegó su autoridad, significa para todos el honor más grande que han recibido en la vida, a este se suma el privilegio de ser revolucionario que es fruto de nuestra propia conciencia.
¿Por qué me hice socialista, más claramente, por qué me convertí en comunista? Esa palabra que expresa el concepto más distorsionado y calumniado de la historia por parte de aquellos que tuvieron el privilegio de explotar a los pobres, despojados desde que fueron privados de todos los bienes materiales que proveen el trabajo, el talento y la energía humana. Desde cuándo el hombre vive en ese dilema, a lo largo del tiempo sin límite. Sé que ustedes no necesitan esta explicación pero sí tal vez algunos oyentes.
Simplemente hablo para que se comprenda mejor que no soy ignorante, extremista, ni ciego, ni adquirí mi ideología por mi propia cuenta estudiando economía.
No tuve preceptor cuando era un estudiante de leyes y ciencias políticas, en las que aquella tiene un gran peso. Desde luego que entonces tenía alrededor de 20 años y era aficionado al deporte y a escalar montañas. Sin preceptor que me ayudara en el estudio del marxismo-leninismo; no era más que un teórico y, desde luego, tenía una confianza total en la Unión Soviética. La obra de Lenin ultrajada tras 70 años de Revolución. ¡Que lección histórica! Se puede afirmar que no deberán transcurrir otros 70 años para que ocurra otro acontecimiento como la Revolución Rusa, para que la humanidad tenga otro ejemplo de una grandiosa Revolución Social que significó un enorme paso en la lucha contra el colonialismo y su inseparable compañero, el imperialismo.
Quizás, sin embargo, el peligro mayor que hoy se cierne sobre la tierra deriva del poder destructivo del armamento moderno que podría socavar la paz del planeta y hacer imposible la vidahumana sobre la superficie terrestre.
Desaparecería la especie como desaparecieron los dinosaurios, tal vez habría tiempo para nuevas formas de vida inteligente o tal vez el calor del sol crezca hasta fundir todos los planetas del sistema solar y sus satélites, como gran número de científicos reconocen. De ser ciertas las teorías de varios de ellos, las cuales los legos no ignoramos, el hombre práctico debe conocer más y adaptarse a la realidad. Si la especie sobrevive un espacio de tiempo mucho mayor las futuras generaciones conocerán mucho más que nosotros, aunque primero tendrán que resolver un gran problema. ¿Cómo alimentar los miles de millones de seres humanos cuyas realidades chocarían irremisiblemente con los límites de agua potable y recursos naturales que necesitan?
Algunos o tal vez muchos de ustedes se pregunten dónde está la política en este discurso. Créanme que me apena decirlo, pero la política está aquí en estas moderadas palabras. Ojalá muchos seres humanos nos preocupemos por estas realidades y no sigamos como en los tiempos de Adán y Eva comiendo manzanas prohibidas. ¿Quién va a alimentar a los pueblos sedientos de África sin tecnologías a su alcance, ni lluvias, ni embalses, ni más depósitos subterráneos que los cubiertos por arenas? Veremos que dicen los gobiernos que casien su totalidad suscribieron los compromisos climáticos.
Hay que martillar constantemente sobre estos temas y no quiero extenderme más allá de lo imprescindible.
Pronto deberé cumplir 90 años, nunca se me habría ocurrido tal idea y nunca fue fruto de un esfuerzo, fue capricho del azar. Pronto seré ya como todos los demás. A todos nos llegará nuestro turno, pero quedarán las ideas de los comunistas cubanos como prueba de que en este planeta, si se trabaja con fervor y dignidad, se pueden producir los bienes materiales y culturales que los seres humanos necesitan, y debemos luchar sin tregua para obtenerlos. A nuestros hermanos de América Latina y del mundo debemos trasmitirles que el pueblo cubano vencerá.
Tal vez sea de las últimas veces que hable en esta sala. He votado por todos los candidatos sometidos a consulta por el Congreso y agradezco la invitación y el honor de escucharme. Los felicito a todos, y en primer lugar, al compañero Raúl Castro por su magnífico esfuerzo.
Emprenderemos la marcha y perfeccionaremos lo que debamos perfeccionar, con lealtad meridiana y la fuerza unida, como Martí, Maceo y Gómez, en marcha indetenible.
Fuente: CubaDebate


