Por Luís Céspedes Peña
Especial/Caribbean Digital
Los principales críticos de la reelección presidencial de hoy, son los mismos que antes de la reforma constitucional comentando por la radio, la televisión, medios escritos y digitales, que el país está masivamente con Danilo Medina, porque es un Presidente que está trabajando por el pueblo, no como el líder del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), doctor Leonel Fernández Reyna, que es un corrupto que no merece retornar al poder.

Esa campaña llevó al país a entregársele a Medina y a posibilitar la modificación de la Constitución, facilitada por seis de los senadores que se hacían llamar los amigos de Fernández Reyna. El poder político logrado por el Presidente Medina fue tan extraordinario, antes de la reforma a la Constitución, que oponerse a los movimientos reeleccionistas era casi un atrevimiento.
Danilo, según las casi todas las encuestas, llegó a alcanzar el 92 por ciento de la simpatía del pueblo, fruto de la errada estrategia de sectores de la oposición y de la bien montada campaña del equipo del jefe de Estado, que convenció hasta a los enemigos del PLD.
Digo fruto de esa mala estrategia, porque mis números daban, en ese tiempo, 73.7 por ciento de simpatía para el Presidente, que es altísimo para un gobernante con casi tres años en el poder, pero el pueblo asimilaba la primera cifra, según otras encuestas.
Hay que admitir que la campaña de descrédito montada en contra de Fernández Reyna, a quien nadie puede probarle una sola acusación de decenas que se le atribuyen, y la prohibición a la reelección presidencial, acercó mucho al poder a los sectores que acuñaron parte de los comentarios negativos en perjuicio del líder del PLD, aunque se sabe de dónde llegaron y cómo se financiaron.
Hay personas que formaron parte de esa campaña en contra de Leonel, que se les atribuye haberse llenado los bolsillos de dólares.
Cuando el Presidente Medina dijo que aceptó la modificación constitucional porque el pueblo así lo exige, tiene mucha razón. ¡Y es correcto lo que hizo! Si el 92 por ciento de los electores dominicanos estaba a favor de la modificación constitucional para favorecer su candidatura, ¿por qué rechazar la propuesta del licenciado Ramón Ventura Camejo, para que en el país se estableciera la reelección por dos períodos consecutivos y nunca más?
La equivocación de los sectores enemigos de Leonel estuvo en que jamás pensaron que el Presidente Medina iba a apoyar la modificación a la Constitución, desconociendo, como lo escribí antes de la reforma, los estrategas de la oposición no conocían a Danilo Medina, un hombre que fue capaz de votar en contra de la modificación constitucional en la reunión del Comité Político del PLD y de nunca referirse, como gobernante, a ese tema.
Al Presidente Medina le corresponde, en lo adelante, ejercer su liderazgo para ponerles una cinta en la boca a algunos desbocados danilistas, que están desarrollando una campaña negativa en contra del ex Presidente Fernández, el líder, comentando que le quitaron la candidatura presidencial y también lo harán para sacarlo de la presidencia del PLD. ¡Eso es muy delicado en los actuales momentos!
Sin Leonel tirado a las calles buscando votos y fortaleciendo el trabajo realizado por el gobierno del presidente Danilo Medina, que es bueno, no es posible el triunfo, aunque haya acuerdos con otras fuerzas políticas. Esos malos comentarios podrían incidir en otra campaña en contra del ex Presidente Fernández y la mayoría de sus dirigentes optar por sentarse en el actual proceso electoral.
Nadie discute la forma de gobernar del Presidente Medina. Es un gobernante que va a los campos a abrazarse con los productores y a los barrios para sentir el calor humano de los pobres. ¡Esa forma es poco común en el mundo! Debo destacar la capacidad de la seguridad del gobernante, que cuida a su líder sin maltratar a quienes quieren acercarse al Presidente. ¡Un agente de seguridad tiene que usar más la vista que el arma para cuidar!
Hace varios días reír mucho con un compañero periodista, que está en la oposición, pero que antes de la reforma constitucional me decía que el Presidente Medina es un hombre sano y trabajador, pero luego de la modificación, me sorprendió diciendo que el jefe de Estado es un títere. Le respondí, sonriendo: ¿Por qué su reacción, si antes me habló de las virtudes del Presidente Medina? Él también sonrió y me dijo: “ Ya dejemos eso ahí”.
Pensamos que la mayoría de dominicanos debe seguir trabajando para que el país continúe la ruta del progreso. El Presidente Medina no se detiene en su política de fomentar la producción nacional.
Si el PLD decide repostular a Medina, porque hasta el momento lo que es el jefe de Estado es un pre-candidato, como lo es Leonel Fernández y otros más, el gobernante debe comenzar a llamar a los lideres más importantes del peledeísmo en las provincias, que no son de su grupo, como es el caso de Santiago, donde figuras de las condiciones de Raúl Martínez, José Izquierdo, Hamlet Otáñez u otros, están apagados. ¡Eso es un mal mensaje para la base del PLD!
El Presidente Medina tiene que hacer lo mismo que Leonel Fernández, que es capaz de perdonar a sus peores críticos. Hay que admitir que el acuerdo con el PRD ayudará con el triunfo de la alianza, pero hay inconformidades internas que se deben comenzar a trabajar para disminuir sus efectos.
Debo aclarar que algunos de los dirigentes de Santiago que mencionamos, me trataron muy mal en el gobierno de los 12 años de Leonel Fernández, pero las personas nunca deben pensar en los beneficios propios, sino en los colectivos.
Y aunque la mayoría del país parece continúa respaldando a Medina, hay que seguir uniendo a lo interno del PLD. ¡Eso haría más grande al Presidente de la República! En Santiago, como en la mayoría de las provincias del Cibao, la mayoría de los electores votan por los candidatos, no por los partidos.
El doctor Gilberto Serulle, alcalde de Santiago, es la mejor demostración. El PLD tenía mayoría de votos en Santiago, en los comicios pasados, pero Serulle, que era miembro del Comité Central del partido morado, se postuló por el PRD, fruto de una división interna, y ganó la Alcaldía. Y comenzar, con tiempo, a organizar sus estructuras en el Cibao, sin dejar fuera a Ventura Camejo, José Ramón Fadul y a Antonio Peña Mirabal.
Gracias por leernos.


