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El mundo de la aviación civil se vio sacudido el pasado 31 de octubre cuando un Airbus A321 que llevaba 224 personas a bordo cubría la ruta Sharm el-Sheij (Egipto) – San Petersburgo (Rusia) fue objeto de un atentado. Según los expertos, a bordo de la aeronave explotó en pleno vuelo una bomba de fabricación casera de potencia equivalente a un kilo de TNT. Lamentablemente, esta tragedia terrorista fue precedida por otras: el doble atentado de aviones rusos el pasado 24 de agosto de 2004, el 11-S en EE.UU. en 2001 o la catástrofe del vuelo 203 de la aerolínea colombiana Avianca.
Uno de los casos más sonados y polémicos fue el del Airbus A320 de Germanwings, estrellado deliberadamente en los Alpes con 150 personas a bordo el 24 de marzo de 2015. La investigación reveló que el copiloto Andreas Lubitz cambió el ajuste para aumentar la velocidad del piloto automático varias veces durante el descenso de la aeronave. Además, después de la tragedia se supo que Lubitz había sido tratado por psicoterapeutas debido a sus tendencias suicidas.
Aquella no fue la primera vez que un piloto estrella un avión debido a problemas de salud. Ello mismo ocurrió con el avión Embraer ERJ 190 de las líneas aéreas de Mozambique, que se estrelló en 2013 entre Maputo y Luanda. También con el vuelo 990 de EgypAir que impactó contra el suelo 30 minutos después de despegar del aeropuerto de Nueva York o con el avión de Royal Air Maroc ATR-42, que se estrelló en la cordillera del Atlas poco después de despegar de Agadir (Marruecos). Asimimo, el equipo australiano encargado de investigar el siniestro del Boeing 777 de Malasia Airlines afirmaba a mediados de febrero que fue derribado de manera intencionada por uno de los pilotos.
RT, altavoz de denuncias
Tras el trágico suceso del Boeing 737-800 de la compañía aérea Flydubai de los Emiratos Árabes Unidos, que se estrelló cerca de la ciudad de Rostov del Don, al sur de Rusia, un denunciante de la aerolínea filtró a RT información sobre las duras condiciones de trabajo de los pilotos de esta empresa y señaló la fatiga como posible razón de la tragedia del vuelo FZ981 de Dubái. De hecho, él mismo confesó que fue forzado «a trabajar hasta la muerte» a pesar de las quejas.
Estas declaraciones dieron pie a otras muchas denuncias de otros miembros de la compañía aérea, e incluso de otros pilotos del emirato. Este es el caso de Emirates, considerada como una de las más seguras y populares del mundo pero que, según varios trabajadores han revelado a RT, destaca por manipular los horarios y utilizar tácticas de intimidación, provocando en sus empleados un miedo constante y estado de agotamiento.


