En el lugar de los padres de Stephora
José Alfredo Espinal
Santiago. – Sí, ella era morena, era negra y prieta, ¿y qué?. Nada impide que se haga justicia. Si murió ahogada lo debe saber su familia y si fue víctima de sus compañeros, también.
Se perdió una vida. A Stephora Anne-Mircie Joseph, de 11 años, no la vamos a recuperar jamás. Tampoco volveremos a tener con nosotros su sonrisa, su mirada angelical ni su brillante inteligencia.
Lo más triste es que su madre no volverá a abrazar a su única hija. Eso duele y no hay remedio que cure las heridas.
El único consuelo de la familia es que se haga justicia; que se diga la verdad del hecho, como lo ha solicitado el alcalde de Santiago, Ulises Rodríguez.
Es cierto, nadie se escapa a la muerte; el rico, el pobre, el joven y el viejo, también mueren. Esa es ley de la vida. Pero Stephora Anne-Mircie Joseph no perdió la vida porque se encontraba dentro de uno de esos segmentos citados anteriormente. Su luz se apagó o se la apagaron.
Stephora apenas tenía 11 años; cinco menos que mi hija; veo su rostro en las fotografías publicadas en algunos medios, incluyendo las redes sociales y es como si observara la cara de mi pequeña.
L a luz de Stephora se apagó o la apagaron en una piscina aquel fatídico 14 de noviembre de 2025.
¡Justicia, es lo que demanda la familia y la sociedad!… Es lo menos que pueden hacer.


