Caribbean Digital
A la 1:00 de la mañana del miércoles 7 de julio de 2021, hombres armados irrumpieron en la vivienda oficial en Puerto Príncipe del presidente número 58 de Haití: Jovenel Moïse.
La noticia corrió como pólvora. Y para la madrugada, medios de comunicación ya daban a conocer el magnicidio de Moïse, que fue confirmado por el entonces primer ministro interino y excanciller haitiano, Claude Joseph, y causó consternación en la comunidad internacional.
En la casa también estaba su esposa, Martine Moïse, quien fue herida de bala, y enviada hacia Estados Unidos para su recuperación y protección.
Sus restos fueron enterrados el 23 de julio, en su ciudad natal, Cabo Haitiano, a unos 198 kilómetros de distancia de la capital haitiana.
Pero no fue un sepelio pacífico. De hecho, las protestas de sus seguidores que reclamaban justicia hicieron que la ceremonia se retrasara por un par de horas.
El periodista haitiano Milo Milfort comentó con Listín Diario que desde el magnicidio la crisis sociopolítica y económica se ha deteriorado aún más en Haití, sobre todo con el aumento de los secuestros y los conflictos con bandas armadas.


