Donde otros dudan, él crea el ADN de un emprendedor innato

Carlos Tejeda

Periodista residente en los Estados  Unidos

En un mundo donde muchos esperan condiciones ideales para comenzar, hay quienes crean desde la necesidad, la visión y el compromiso. No necesitan escenarios perfectos, solo una idea clara y la determinación de hacerla realidad. Esta es la historia de uno de ellos.

Todo comenzó de manera sencilla, pero reveladora: anunciando actividades deportivas y culturales con un megáfono en mano, caminando por las calles polvorientas y aceras sin pavimentar de Cienfuegos, con entusiasmo juvenil y voz firme. No se trataba solo de convocar, sino de conectar. La agenda del perifoneo incluía, además, avisos sobre personas extraviadas, actividades parroquiales e informaciones de interés colectivo.

Su talento ha recorrido muchas de las áreas de la comunicación: voz comercial, animador y presentador de eventos, maestro de ceremonias, reportero, comentarista, narrador deportivo, actor y comediante. Con habilidad, pasó del megáfono al micrófono, de la tinta a los posts y de las tarimas a la pantalla.

Su estilo peculiar y humorístico en la presentación de eventos locales le ha ganado el respeto y la admiración de compañeros, amigos y, por extensión, de gran parte de la comunidad.

No solo fue el primer cienfueguero en incursionar en los medios de comunicación, sino también el pionero en crear medios con identidad local. Su primer periódico rindió homenaje al barrio que lo vio crecer: “El Cienfueguero”, seguido por “El Comunitario”.

Su pasión por la comunicación lo llevó a cruzar fronteras locales y adentrarse en los medios masivos, con proyectos como “Cienfuegos en Alto”, un compendio informativo transmitido por la emisora más popular de la época: Radio Cibao, 990 AM. Más adelante, incursionó en la televisión local con programas interactivos como “En Contacto con la Comunidad”, “La Voz del Pueblo” y otros espacios que se convirtieron en verdaderas plataformas de expresión colectiva.

Desde el tabloncillo y más allá

En el deporte, no solo lanzó el balón e hizo rebotes, sino que también se convirtió en un soporte fundamental del baloncesto y otras disciplinas. Durante décadas ha sido un pilar del Torneo de Baloncesto Superior de Cienfuegos. Su papel ha sido clave: organizar, patrocinar y promover el desarrollo deportivo de forma constante e incansable. Más que un líder, es un ejemplo de constancia y visión, creando espacios, siendo puente y sostén de generaciones.

Aquel joven que inició su andar en el arte de hablar trazó un camino que hoy recorren decenas de comunicadores de Cienfuegos y comunidades aledañas. Muchos de ellos hacen vida, en los MASS MEDIA, como reporteros, comentaristas, narradores, periodistas, locutores, presentadores, animadores y maestros de ceremonias. Quizás no impactó de forma directa en todos, pero sin dudas, es el pionero de una generación que ha dejado su huella en los medios de comunicación de masas.

Un actor social consolidado

Aunque no ha ocupado una curul, su incidencia política ha sido significativa. Es un estratega que mueve ideas, gestiona soluciones y une voluntades. De esos que transforman sin hacer ruido; que influyen más por el respeto que generan que por el poder que ostentan.

Legado, proyección y adaptación a la era digital

Su rol comunicacional ha evolucionado con el tiempo, pero nunca ha perdido de vista su raíz comunitaria. En sus inicios, llevó a la radio el sentir de su gente a través de “Cienfuegos en Alto”, convirtiéndose en una de las primeras voces cienfuegueras a favor del conglomerado.

Años más tarde, reafirmando su compromiso con la comunicación al servicio de la comunidad, fundó el primer canal televisivo de Santiago Oeste: FuegoTV. Aunque separados por décadas y formatos, ambos proyectos comparten un mismo propósito: amplificar las voces locales, rendir homenaje a sus raíces y crear oportunidades donde antes no las había.

Desde FuegoTV, no solo sigue informando, conectando, denunciando y celebrando a su gente, sino que también crea espacios para aquellos jóvenes que, como él en sus inicios, no cuentan con recursos ni apellidos que los lleven a la pantalla.

En el ámbito empresarial, ha sobresalido en el sector inmobiliario, ganándose el apodo de “el hombre de los solares”, por su rol clave en facilitar acceso a terrenos para decenas de familias. Junto a su esposa, también emprendió en el sector servicios con la primera y única lavandería de Santiago Oeste.

Su inquietud por seguir creciendo lo llevó a profesionalizar su vocación de servicio: cursó estudios superiores y obtuvo el título de Licenciado en Derecho, integrando el conocimiento académico con su experiencia comunitaria y sumando herramientas a su liderazgo integral.

Lejos de quedarse rezagado, ha sabido conectar con las nuevas tendencias de la comunicación, usando las redes sociales como plataforma para continuar su misión de informar, orientar y servir.

La historia de este hombre es la de quien comenzó anunciando eventos en voz alta y terminó creando escenarios donde otros también pueden brillar. Donde antes la herramienta era un megáfono, hoy hay estudios de televisión, empresas, proyectos y generaciones que lo reconocen como mentor, promotor y amigo.

Su nombre es Marcos Álvarez.
Y su ruta aún sigue abriendo caminos.

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