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No hace falta abundar mucho sobre la importancia de la geografía en el desarrollo de una sociedad, de su papel para entender la relación entre el ser humano y su entorno natural y social. La Geografía es, de hecho, una de las asignaturas favoritas del currículo escolar.
¿Pero conocemos realmente el trabajo del geógrafo más allá de su aporte académico?
Pese al valor de esta ciencia, el ingeniero y geógrafo José Ramón Martínez Batlle, profesor investigador de la escuela de Ciencias Geográficas de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), considera que el conocimiento del profesional de la geografía es poco apreciado –y poco aplicado- en el país.
Por ejemplo, tomando en cuenta las condiciones geográficas de la isla, sus vulnerabilidades y recursos naturales, ¿en qué áreas de trabajo no se está aprovechando su labor en República Dominicana?
Doctor en Cambios Ambientales y Riesgos Naturales, Martínez Batlle lo tiene claro.
“Ahora mismo, el papel que tendría que estar haciendo un geógrafo es la ordenación del territorio. En todos los países, es la principal salida profesional y es también la principal función que desarrollan hacia la sociedad. La excepción es República Dominicana”.
Elige el ordenamiento territorial, dice, porque está asociado a cada una de las ramas de la geografía: la física, la humana y la regional.
“Muchos países trabajan actualmente con geomorfología litoral. Cuando uno ve eso dice: ¿dónde están los geógrafos dominicanos trabajando en costa? Debería haber un montón”.
A la cabeza de la ordenación del territorio, indica Martínez, siempre hay una persona de la geografía que está intentando hacer la integración de todos los insumos relacionados a esta.
“Eso lo que están haciendo los arquitectos en República Dominicana, y no lo hacen mal, porque se especializan en eso, pero en ese nivel superior casi siempre hay un geógrafo. El problema es que aquí no lo tenemos. No tenemos a ese geógrafo, a esa geógrafa que está precisamente en la labor de hacer ordenación del territorio, recibiendo esos insumos de todas partes”.
Señala que la Ley 368-22 sobre de Ordenamiento Territorial, Uso de Suelo y Asentamientos Humanos da un poco de esperanza en ese sentido, “porque el primer paso realmente es la ley”.
El pasado martes, el presidente Luis Abinader emitió el decreto número 396-25 que aprueba el reglamento de aplicación de esta ley.
APROVECHAR LA TECNOLOGÍA
La tecnología geoespacial es una gran aliada de la geografía y Martínez Batlle, que sabe bien cómo funcionan muchas de las herramientas que la hacen posible, insta a aprovecharla en las áreas de gobernanza, estudios, conservación y estrategias de desarrollo.
A nivel de relieve, resalta la disponibilidad de herramientas como Google Earth Engine, plataforma de análisis geoespacial que pone a disposición del usuario más de 240 mil terabytes de información planetaria que permiten procesar y analizar procesos relacionados, por ejemplo, a la erosión o la deforestación.
“Necesitamos más gente en el terreno. La toma de decisiones requiere no solamente de voluntad política. No. Necesitamos mucha gente en el terreno, y no la tenemos. La IA va a sustituir posiblemente cosas. Pero lo único seguro, seguro que no va a desaparecer es el trabajo de campo”.


