¡Cuidado con los Toros!

Domingo Hernández

La frase que reza  el título de esta columna fue creada por ese gran cronista deportivo, Don Roosevelt Comarazamy, inmortal del Deporte Dominicano y lamentablemente ya fallecido, en los años en que éste narró para el equipo con sede en La Romana.

La misma podría acuñarse en los actuales momentos a la perfección si se toma en cuenta el empuje que experimenta ese conjunto en esta etapa del presente torneo invernal y el consistente béisbol que ha jugado prácticamente durante toda la temporada.

Después de cuatro años sin haber podido llegar a la postemporada, los Toros se han revitalizado y han puesto en el terreno de juego un gran equipo, el cual ha respondido de manera eficiente a las expectativas de su gerencia general y de todo su equipo de operaciones.

En efecto, los Toros no creen en nadie y todo hace indicar de que se constituyen en una seria amenaza incluso para desplazar a las Aguilas Cibaeñas del primer lugar y ganar la serie regular en el supuesto de que estas últimas no aprieten el paso y eviten ceder terreno.

Con su número mágico en uno –esto se escribe antes de la doble jornada de ayer ante los Gigantes del Cibao en San Francisco de Macorís- y con récord de 25-17 podría decirse que la escuadra que tan acertadamente ha dirigido el puertoplateño Víctor Estévez ya está clasificada.

Su consistente juego ha sido impresionante y se ha mantenido en la mayor parte de la presenta campaña en la segunda posición. Hasta hace poco, estaba a 8.5 juegos y medio del primer lugar que siempre han ocupado las Aguilas. No obstante, sin los dos partidos de ayer, apenas estaban a cuatro de ese importante puesto.

Esto indica que ante cualquier descenso de las Aguilas, cuando ya a partir de este miércoles le quedarían seis juegos por jugar-tendrían 44-, lo mismo que al conjunto cibaeño,los romanenses con una buena racha bien podrían colocarse en la primera posición y de paso conquistarla de manera definitiva.

Se trata de un equipo que viene con un ímpetu imponente en esta fase del certamen. Su racha –sin los juegos de anoche- era de cinco triunfos en línea, ocho de los últimos 10 partidos y 11 de 13.

A ello se une el hecho de que los taurinos son líderes en carreras anotadas con 229, su promedio con hombres en posición anotadora es .265, el segundo mejor de la liga.

 

La tropa taurina, al margen de esos dos juegos frente a los Gigantes,  lidera la liga en anotadas con 229 y ha subido su promedio con corredores en posición anotadora a .265, el segundo mejor. Anota 6.2 carreras por juego, casi 1 carrera más que los Leones (5.5) que marchan segundo en ese período.

 

En esos 13 encuentros, los Toros han anotado 80 carreras con promedio de .260 de manera colectiva. Con hombres en base el equipo bateó .359 y corredores en posición de anotar promediaron .384. El diferencial de carreras desde este entonces de +44, solo el Escogido (+7) tiene un diferencial positivo junto a los romanenses en ese lapso.

 

 Los Toros se han robado 66 bases y solo han sido puesto  out en 13 ocasiones en toda la temporada, líderes tanto en cantidad como en porcentaje de éxito.

Este club luce inspirado y ha demostrado que  es capaz de ganar un juego de diferentes maneras, ya sea en base a bateo,  defensa, pitcheo, velocidad e incluso en situaciones circunstanciales como ocurrió el pasado lunes ante los Tigres en el juego reasignado en el Francisco Micheli, con el elevado de sacrificio de Yairo Muñoz al prado central para dejar en el terreno a los azules y llevarse dramáticamente  el triunfo 3-2. En otras palabras, es una franquicia que  equilibrada, bien balanceada y a la que habrá que tomar en cuenta a partir del inicio de los próximos playoffs. No la pierdan de vista. ¡Cuidado con los Toros!PARA QUE LO APRENDAS O LO RECUERDES: A propósito de los Toros, es importante recordar que éstos ganaron el primero de sus tres campeonatos nacionales en la estación 1994-95 cuando entonces eran llamados Azucareros del Este. En la ocasión vencieron a las Aguilas Cibaeñas en la final en cinco partidos. ¡Suena la campana! ¡Climmp!

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