Pese a los objetivos de la administración de George Bush de «desarmar Irak de las armas de destrucción masiva, poner fin al apoyo brindado por Saddam Hussein al terrorismo y liberar al pueblo iraquí», las razones reales de la invasión de los estadounidenses en el país con el tiempo generaron más preguntas y dudas.
Tras la operación estadounidense surgieron numerosas acusaciones de delitos y crímenes que incluían torturas y bombardeos sobre civiles. «Hay mucha evidencia. Cientos, tal vez aun miles de organizaciones iraquíes e internacionales han registrado los crímenes cometidos durante la ocupación», afirmó a RT Daham Al Azawi, miembro de una comisión independiente de derechos humanos en Irak. «Nos damos cuenta de que EE.UU. sigue presente aquí a pesar de la retirada de sus tropas», concluyó.
Según el informe de la Oficina del Inspector General (OIG) de EE.UU., alrededor del 40% de los iraquíes opina que la Casa Blanca «está trabajando para desestabilizar Irak y tomar el control de sus recursos naturales», mientras que la tercera parte de los ciudadanos cree que Estados Unidos «apoya a los terroristas en general o al Estado Islámico de Irak y el Levante en particular» persiguiendo sus objetivos.


