Breves consideraciones sobre el sindicalismo RD, extendidas mutatis mutandis a los gremios profesionales

Por Rogelio A. Hernández J.

Consultor Asesor Jurídico Laboral.

 El sindicalismo se entiende como la “Tendencia y régimen de organización de los trabajadores a través de los sindicatos” (Dr. Luis Pichardo Cabral, Diccionario Laboral Dominicano, p.241.). “Es la plataforma de política gremial y social para sustentación de los sindicatos.” (Santiago J. Rubinstein, Diccionario de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social, p.192).

Este fenómeno que al decir correcto de Mario de la Cueva fue inspirado en ideas de justicia, es definitivamente originado por dos causas:

1.-La aglomeración obrera producida por la llegada del capitalismo, impulsado por la Revolución Industrial. Fue, como dice el autor antes mencionado, un episodio en la vida social.

2.- La toma de conciencia de unidad de la clase obrera, quien bajo la consigna marxista de la Internacional socialista (1920) de “Proletarios del mundo unios” materializa su unión en Sindicatos.

Los primeros que crean sindicatos son los obreros ingleses, quienes influyeron en Europa en los demás sectores laborales de otras naciones.

En lo que se refiere a República Dominicana, destacamos que con la muerte del tirano Trujillo, por razones obvias, se produce un auge del sindicalismo, el cual se mantiene hasta que comienza a ser afectado por males como, la influencia partidista negativa (partidismo gremial); el fraccionamiento; el anarcosindicalismo; el profesionalismo; oportunismo; “ganterismo”; corrupción en general; “extorsionismo”; falta de representatividad y legitimidad por debilidad numérica; “luchismo” anárquico; laborantismo para favorecer intereses partidarios politiqueros y personales, entre otros. En los gremios profesionales, que operan como “Comités de base” o sucursales de los partidos que los sostienen, podría agregarse la militancia de dirección para currículum u hoja de vida o de puente politiquero que permite incluir como título “EL EX BULTERO”.

La actividad sindical en nuestro país tiene en los Convenios de la OIT, 87 del 1948 y 98 de 1949, la Constitución de la República y el Código de Trabajo sus soportes legales.

El panorama sindical actual en lo que respecta al movimiento laboral, poco ha variado en cuanto a los males y debilidades que lo han aquejado.

Viendo de ahora hacia atrás, aparte de servir de trampolín curricular de los “gremialistas”; dar capacitación y actividades de actualizaciones informales populistas, talleres, diplomados, etc; más bien, ciclos de charlas a veces anárquicas tumultuosas, de cuestionable calidad didáctica, que fomentan el «cartonismo inorgánico». Al respecto, cabe destacar que algunos de los asistentes no buscan conocimientos para mejorar su competencia, sino un certificado que por ello resulta inorgánico y sólo sirve para ponerlo en una pared y de instrumento impresionista de mercadeo.

A todo ello se agrega un cuadro negativo, donde, entre otros puntos, se destacan, un accionar inapropiado de asistencialismos mínimos, muy propios de beneficencia humillante para indigentes o menesterosos, siendo prácticamente nula la asistencia material, la cuestión social y la defensa de los intereses de sus miembros; objetivos primarios de toda asociación sindical y/o gremial en sentido general. Como referencia el artículo 317 de nuestro Código de Trabajo prescribe que “El Sindicato es toda asociación de trabajadores o de empleadores constituida de acuerdo con este Código, para el estudio, mejoramiento y defensa de los intereses comunes de sus miembros.”

Actualmente los sindicatos y especialmente los gremios profesionales en República Dominicana, lucen más enfocados en la recreación y “cherchas”; en la capacitación y formación, olvidándose de la defensa de los intereses de sus miembros, de las conquistas sociales y del mejoramiento de las condiciones materiales de ejercicio de estos. Por ese camino, ajenos al principio de reivindicación, pienso que con el tiempo se convertirán exclusivamente en centros de formación y adiestramientos y en clubes sociales.

En conclusión, el panorama actual se resume en lo siguiente:

  1. La existencia de sindicatos y gremios profesionales alejados del sentir de las masas de los trabajadores y profesionales dominicanos, que operan con cuestionable representatividad y legitimidad.
  2. La falta de entusiasmo y motivación por la sindicación o “gremialización” debido, entre otras cuestiones, a la presencia politiquera partidaria directa o indirecta. Como muestras sólo hay que dar seguimiento a los eventos electoreros de los llamados sindicatos o gremios.
  3. A la desnaturalización de los sindicatos, lo cual es rechazado por la mayoría de los trabajadores dominicanos o miembros de los gremios profesionales; estos últimos en algunos casos obligados por colegiaturas inconstitucionales.

Esa es la realidad que lamentablemente percibimos, sin que se vislumbre ningún cambio positivo.

Luz, más luz (Goethe)

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