Asegurados afectados por suplidores irresponsables

El gran cuello de botella

Félix J. Correa

Especial/Caribbean Digital

Santo Domingo, RD.- En el sector asegurador dominicano hay un enemigo silencioso que desgasta la relación entre aseguradora y cliente: los suplidores de piezas afiliados. Se han convertido en el verdadero cuello de botella de los reclamos, entregando piezas equivocadas, incompletas o de dudosa calidad.

El resultado es siempre el mismo: el cliente paga la desesperación. El vehículo se queda semanas en un taller esperando la pieza correcta, los plazos se alargan y la imagen de la aseguradora se deteriora. El suplidor, mientras tanto, sigue en el negocio como si nada pasara.

Esto no puede continuar. Es hora de decirlo claro: las aseguradoras no pueden ser cómplices de suplidores que juegan con el tiempo, la paciencia y la confianza de los asegurados. Si una aseguradora permite que sus clientes vivan este viacrucis, termina cargando con la peor factura: la pérdida de credibilidad.

El sector tiene dos salidas concretas y urgentes:

  1. Filtrar de inmediato a los suplidores que cumplen, sacando del camino a los irresponsables.
  2. Pagar directamente al asegurado los reclamos, permitiendo que sea él quien decida dónde y con quién reparar su vehículo.

El seguro es un contrato de confianza. No se puede seguir hipotecando esa confianza en manos de suplidores que han demostrado incapacidad o desinterés.

Si las aseguradoras no envían un mensaje firme hoy, mañana será demasiado tarde: cada pieza equivocada, cada retraso injustificado y cada cliente frustrado es un golpe directo a la credibilidad de todo el sistema asegurador.

Los asesores y corredores de seguros no podemos estar al margen de esta situación, ya que no se trata de vender mucho para tener éxito económico, sino de acompañar al asegurado en cada reclamo.

Si bien es cierto que cuando una aseguradora emite las órdenes de compra para mano de obra en taller o para suplidores ya pagó el reclamo, no han sido los clientes quienes han elegido a quienes van a reparar o suplir piezas. Por consiguiente, toda la responsabilidad recae sobre la aseguradora.

El mensaje debe quedar claro: o se cambia el modelo de suplidores, o el cliente terminará cambiando de aseguradora.

Hasta el próximo!

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