
HAY QUE APRENDER: No todo el que avanza sabe cómo hacerlo, así como no todo el que llega sabe mantenerse.
Para ambas cosas hay que aprender a tener manejo y madurez.
Aunque todo el mundo puede tener recursos, fama y poder no todos nos preparamos para asumir la demanda que viene con ello. El poder puede enorgullecer, la fama puede envanecer y los recursos suelen mancillar la esencia del que lo posee. Hoy día hay que ser muy cauto para evitar que lo que fue creado para ser dominado, termine dominándonos a nosotros.
A veces tendemos a pensar que es fácil alcanzar niveles altos sin dejarse marear. Pero hay un valor en aprender a avanzar, sin pretender saberlo todo. Hay que aprender a aprender. El que todo lo sabe se vuelve sabio en su propia opinión, y no puede escuchar ninguna otra voz. El que todo lo sabe entra en un ciclo de escucharse mas a sí mismo, y desecha la experiencia y sabiduría ajena.
Aprender a avanzar requiere reconocer que siempre hay espacio para aprender. Aquel que piensa que ya lo logró, se encierra en su propia noción de éxito y se estaciona sin posibilidades de progreso. Ninguno de nosotros ha llegado tan alto tan alto que no necesite conocer más, así como ninguno está tan bajo tan bajo que no pueda aprender a avanzar.
CICLO DE CRECIMIENTO: Hoy día el beisbol se ha convertido en una plataforma de vida que metafóricamente representa los niveles que cada uno debemos atravesar para poder llegar a nuestra etapa final. El beisbol es un excelente ejemplo de la metamorfosis que ocurre en la flora, donde todo nace, crece, se reproduce y muere.
El sistema de ligas menores representa un ciclo de crecimiento, donde se da la oportunidad a cada jugador de poder exhibir el nivel de su transformación. Cada bateador o lanzador, tiene la misma oportunidad de nacer, crecer, reproducirse y morir. Lo único que diferencia uno de otros, es que hay unos que aprenden a retoñar y echar sus frutos, y otros se quedan en el intento de hacerlo por desconocimiento o condiciones que simplemente no favorecieron su crecimiento.
Sin embargo, lo más loable de este ciclo de crecimiento, no está solo en aprender a avanzar dentro del terreno de juego.
Es más loable saber extrapolar lo aprendido en el ciclo del crecimiento deportivo al programa de vida fuera de ello.
Poder llevar las lecciones de nuestras equivocaciones más allá de un aprender a batear y lanzar, es lo que verdaderamente cuenta en el avance hacia nuestra meta. Hoy muchos exhiben grandes frutos en el terreno, pero son secos e incomestibles fuera de él. Saben cómo avanzar como atletas, pero son ignorantes al momento de avanzar como normales.
SACANDO PROVECHO: Aprender a avanzar basado en los errores es una de las mejores lecciones que un jugador puede implementar. El ciclo de crecimiento enseña que fue productivo en el terreno, y que causó que la semilla fuera infructífera. Tener la madurez de usar ese conocimiento en la vida, será garantía de que podrán dar frutos aún en las temporadas de sequía.
aprender a avanzar es sacarle provecho a lo que muchos llaman fracaso. Haber tenido la oportunidad de desarrollar un talento deportivo, que enseña disciplina, confianza, trabajo en equipo, convivencias nuevas, no es algo que todo el mundo tiene por experiencia. No importa a qué nivel se llegó en el ciclo de crecimiento, lo importante es que hubo el intento. Hay que aprender a avanzar siendo agradecido, y no quedarse pensando en lo no obtenido.
“Oirá el sabio, y aumentará el saber, Y el entendido adquirirá consejo. ”Proverbios 1:5. Nunca está demás aumentar nuestro saber, pues aún el más sabio e inteligente se convierte en necio y bruto cuando desecha el aprender.


