El reseteo de las RR. PP y la nueva realidad

POR J. LUIS ROJAS

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 En el marco de la realidad actual, en el que los efectos de la pandemia COVID-19 han traído consigo crisis sanitaria, crecimiento de la pobreza, pérdida masiva de empleos, disminución del crecimiento económico mundial, el avance indetenible de las grandes trasformaciones inducidas por la cuarta revolución industrial, la reaparición del enfrentamiento bélico como medio para resolver determinados conflictos entre países y presencia activa de la hegemonía económica y militar de los países más desarrollados. Sin duda, estos macroindicadores políticos, económicos y sociales han establecido una nueva realidad, la que a su vez está induciendo cambios en todas las actividades humanas.

La nueva realidad aboga, entre otros resultados esperados, por la transformación de las organizaciones en espacios éticos, sanos, transparentes, alegres, inclusivos, productivos, competitivos, con alta sensibilidad humana, con competencia y habilidad para ayudar a sus colaboradores internos a desarrollar inteligencia emocional, social, espiritual y cognitiva. En este contexto, es esencial contar con el acompañamiento ético y profesional de las relaciones públicas. Para ello, necesariamente hay que resetear el marco conceptual desde el cual se han gestionado las políticas, objetivos, estrategias y actividades de relaciones públicas.

El ineludible reseteo implica reenfocar las tareas que actualmente realiza el personal de esta área. Además, tiene que conocer y abordar de manera holística las tendencias que acompañan los cambios y comportamientos de los grupos sociales, de las organizaciones y de los mercados. Las relaciones públicas éticas y profesionales, siempre se han caracterizado por su extraordinaria vocación humanista y dialógica.

La verdad es que al margen de las características de la nueva realidad, en muchas empresas privadas e instituciones públicas, continuará la mala práctica de emplear las relaciones públicas como recurso mediático para transformar mentiras en verdades, verdades en mentiras y manipular la cantidad y calidad de algunos supuestos logros. Es decir, persistirá la vieja costumbre de usarlas como cortina de humo para impedir que las audiencias vean prácticas y acciones deshonestas.

El proceso de reseteo de las relaciones públicas, en el marco de los requerimientos de la nueva realidad, deberían enfocarse en concretar las siguientes líneas de acción:

  • Diseñar, implementar y controlar políticas, objetivos, estrategias y actividades que faciliten establecer y mantener relaciones humanas, sociales, corporativas, laborales y medioambientales, desde las perspectivitas del ganar-ganar.
  • El talento humano responsable de planificar, ejecutar y controlar las relaciones públicas del entorno actual, deberá generar iniciativas creíbles y efectivas, que agreguen valor significativo a la disculpa pública corporativa proveniente de los ámbitos gubernamental, corporativo y gremial. La disculpa sincera es mucho más que pedir perdón públicamente.
  • Tomando como marco de referencia los principios que rigen la dinámica de la teoría de sistemas, el talento humano de relaciones públicas deberá planificar, ejecutar y controlar estrategias y actividades internas y externas que blinden de manera sostenible y creíble los activos intangibles que sustentan la identidad de las empresas, las instituciones y de las marcas corporativas y comerciales.
  • En el marco de la realidad actual, en la que el comportamiento, las decisiones, las opiniones, los hábitos de consumo y la cultura digital, ha segmentado las audiencias en grupos sociales integrados por los baby boomers, generación X, milennials o generación Y, así como la generación Z, los profesionales de la relaciones públicas están compelidos a emprender acciones sinceras, creíbles creativas que permitan cerrar la brecha que se generan entre el ser y el parecer, el relato y la Praxis de muchas empresas, instituciones y marcas corporativas y comerciales. Estas audiencias cuentan con diversos mecanismos para detectar las mentiras y malas prácticas.
  • En la coyuntura actual, caracterizada por los efectos de la pandemia COVID-19, los desafíos derivados de la cuarta revolución industrial y la reaparición de los conflictos bélicos entre países, son solo algunos de los factores que han estado incidiendo directa e indirectamente en el desarrollo de las distintas actividades humanas, sociales, productivas, laborales, profesionales, científicas, culturales, entre otros. En este entorno, rodeado de incertidumbre y de riesgo continuo, la protección de la vida, la defensa de los derechos humanos, el respeto a los recursos naturales no renovables, el apego a la transparencia y a la actuación ética, deben ser los pilares centrales de las estrategias y actividades de las relaciones públicas de hoy.
  • Hoy, las relaciones públicas en mentes y manos de personas que piensan, deciden, actúan y hablan al margen de los principios éticos y morales, solo sirven para fabricar percepciones, actitudes y opiniones que no coinciden con la realidad. Entiéndase, emplear de manera deliberada las relaciones públicas como plataforma para construir posverdad.
  • Es necesario actualizar y reenfocar el mapa de las funciones estratégicas de las relaciones públicas, tomando como punto de referencia la globalización de los mercados, la presencia de la cuarta revolución industrial, la cultura de la transparencia, el empoderamiento ciudadano, el auge de la conciencia colectiva hacia la protección del medioambiente, el apego a la paz mundial, el respeto a los derechos humanos, la actitud favorable hacia la articulación y el rechazo al conflicto, así como el despertar de la era de la humanidad.
  • Las instituciones de educación superior y las entidades profesionales del ramo, tienen que unir esfuerzos, experiencias y talentos, con el propósito deliberado de desarrollar en el actual y futuro talento humano de relaciones públicas, las competencias y habilidades alineadas a la nueva realidad. El personal gerencial de relaciones públicas, no puede continuar siendo vocero de mentiras y carpintero de cortinas de humo para cubrir malas prácticas. El reconocimiento y la validación social de relaciones públicas, llegarán en la medida que sean capaces de generar percepciones positivas y creíbles a partir de estrategias y actividades éticas, honestas, sinceras, coherentes y consistentes.
  • Hoy más que ayer, todas las empresas, instituciones y marcas necesitan y requerirán del acompañamiento y presencia de profesionales éticos y humanistas de relaciones públicas, con competencias y experiencias para establecer vínculos sostenibles, prevenir y corregir conflictos, humanizar el clima laboral, fomentar el diálogo sincero, socializar y consolidar la filosofía, cultura y valores corporativos, construir y difundir relatos probables, fomentar la cultura de pacto social, así como gestionar estratégicamente los activos intangibles. (Reputación, credibilidad, confianza, información institucional, imagen pública, licencia social, capital relacional, etc.).
  • Es urgente que el personal directivo y ejecutivo de las Escuelas de Comunicación Social de las universidades dominicanas y los miembros de la Asociación de Profesionales de Relaciones Públicas (Asodoprep), tomen la iniciativa de institucionalizar y normalizar el ejercicio profesional de las Relaciones Públicas en el mercado dominicano. En tal sentido, los directivos de la Asodoprep deben asumir como parte de sus tareas estratégicas, realizar las acciones necesarias para crear el Colegio Dominicano de Relaciones Públicas (CDRP).
  • Desde hace varios años, el desarrollo y crecimiento de la economía dominicana están muy asociados al desempeño de la industria turística. Esta realidad tiene que motivar a los directivos de la recién electa directiva de la Asociación de Profesionales de Relaciones Públicas (Asodoprep), para que en alianza con las autoridades del Ministerio de Turismo planifiquen, ejecuten y controlen actividades tendentes a concienciar a los ciudadanos dominicanos a cuidar los componentes tangibles e intangibles que sustentan nuestra imagen país, tanto fuera como dentro del mismo.
  • Se equivocan los que creen que las relaciones públicas han muerto. En esta nueva realidad, en la que los facultativos de la psicología, la sociología y la filosofía advierten acerca de las consecuencias negativas derivadas del proceso de deshumanización que actualmente caracteriza a las sociedades y a sus organizaciones, las relaciones públicas éticas y profesionales se proyectan como la mejor plataforma para humanizar las relaciones sociales, políticas y laborales.
  • Las relaciones públicas solo han muerto para los que se resisten a resetear su forma de pensar, decidir, actuar, relacionarse y hablar. Por ejemplo, determinados líderes políticos, empresariales, laborales, académicos, religiosos y profesionales, los cuales siguen creyendo erradamente que en este siglo de redes sociales, de inteligencia artificial, de robótica avanzada y de desarrollo de la tecnología al servicio del factor humano, es posible continuar traficando con la verdad. Ellos olvidan que hoy todo se sabe, se dice, se comenta y se difunde con plena libertad, gracias a la relativa democratización que rodea a las plataformas comunicacionales actuales.
  • En el marco actual de respeto a la diversidad, en el que el mundo cada vez se asemeja más a una aldea global, libre de fronteras físicas y mentales, las relaciones públicas son y serán el mejor medio para facilitar la convivencia, la cooperación, la articulación y la reverencia entre los seres humanos y las organizaciones, así como concienciar a las personas en torno a los efectos del cambio climático y el calentamiento global. La nueva realidad está indicando que ahora es el momento oportuno para resetear los enfoques conceptuales y las prácticas gerenciales que rodean el quehacer estratégico, operativo y mediático de las relaciones públicas.

Para impulsar el necesario reseteo conceptual y gerencial de las relaciones públicas, para satisfacer los requerimientos provenientes de los distintos ámbitos de la nueva realidad, será imprescindible que los nuevos directivos de la Asociación de Profesionales de Relaciones Públicas (Asodoprep), lo asuman como parte de sus prioridades estratégicas.