Domingo Hernández
Impresionante la gran acogida que ha tenido la actual edición de la Serie Bèisbol del Caribe.
El Estadio Quisqueya-Juan Marichal , de Santo Domingo, se ha visto abarrotado de fanáticos en cada una de las jornadas, muy en especial en el horario nocturno, cuando juega el equipo afitriòn, Gigantes del Cibao, que representa a Repùblica Dominicana.
Eso es una clara indicación de que la gente està en Serie del Caribe. Y en realidad no sorprende el que sea asì, en razón de que este es un país de una gran cultura beisbolera, pues por algo es el principal pasatiempo nacional.
Ha sido esta, sin quizás, una serie de pitcheo, en cuyo trayecto la ofensiva no ha respondido al nivel esperado, bàsicamente la que tiene que ver con los Gigantes del Cibao, la cual, desde el principio, se anticipò que es la màs fuerte del torneo.
Sin embargo, los lanzadores han neutralizado, en sentido general, los bates contrarios.
De hecho, cabe señalar que previo al partido entre Repùblica Dominicana y Colombia –Caimanes de Barranquilla-, la efectividad colectiva de este último equipo estaba en 1.35, considerada hasta ese momento la mejor del certamen.
Y ciertamente los lanzadores del conjunto colombiano ratificaron esa eficiencia en ese encuentro con los Gigantes, a quienes apenas permitieron una carrera.
A ese atributo de Colombia, es prudente además señalar que su equipo està integrado por jugadores jóvenes en buena medida, los cuales han exhibido un notable talento y entrega en su juego.
En lo concerniente a la escuadra dominicana, podrìa decirse que su bateo ha estado algo dormido –se esperaba que anoche ante Venezuela –Navegantes de Magallanes-comenzara a despertar, esto se escribe antes de iniciar ese juego- y a excepción de Robinson Canò –quien ha estado bateando para 500-y Hanser Alberto, con promedio por encima de los 400, los demàs jugadores no han respondido a la altura esperada.
En ese orden, se inscriben jugadores de la talla de:Josè Sirì, Henry Urrutìa –quien quemò la Liga Dominicana-, Juan Francisco, Kelvin Gutièrrez y Marcell Ozuna, entre otros.
Gran parte de ellos, incluso, han mostrado cierta ansiedad a la hora de batear. Y ese deseo de producir se había visto frustrado en los partidos anteriores a ese encuentro con Venezuela.
Esa alineación de los Gigantes es temible, no tiene desperdicio, en razón de que està compuesta por hombres de poder casi en su totalidad. Empero, hasta el pasado lunes, no había podido conectar siquiera su primer cuadrangular.
Inclusive, ese tipo de batazos de largo metraje tampoco se pudo ver en el partido en que habían anotado su mayor cantidad de carreras –siete en total- que fue cuando enfrentaron y vencieron al representativo de Panamà –Astronautas de los Santos-.
Con ello se pone de manifiesto una vez màs la vieja frase beisbolera que reza:”Cuando hay buen pitcheo, no hay bateo”.
De todas maneras, los Gigantes fueron uno de los primeros que lograron clasificar a los playoffs y al margen de ese revés frente a Colombia, sin el juego de anoche, sumaban tres triunfos que logaron de manera consecutiva, basados estos resultados en un efectivo pitcheo y bateo oportuno.


