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Margarita y Danilo. Archivo.

Ingeniero  Heber de la Rosa

Especial/Caribbean Digital

SANTIAGO, RD./ La Constitución  establece como un derecho  y un deber de los ciudadanos ejercer el sufragio para elegir a las autoridades de la nación. Así es como el voto por los electores se convierte en un acto de carácter personal, libre y  secreto, en el que nadie puede ser coartado  en su forma de ejercerlo.

Margarita y Danilo. Archivo.

Ciertamente, la responsabilidad de votar por los dominicanos, en un acto cívico y de conciencia, fue lo que legitimó el triunfo del ahora presidente electo Danilo Medina, en las elecciones del 20 de mayo, un evento eficazmente planeado y gestionado por la Junta Central electoral.

Entidad que ha sido reconocida local e internacionalmente, por su eficiencia y seriedad en la administración, seguridad y control del certamen  electoral,  para  que todo lo que se realizara en su mismo entorno, tuviera su razón y su espíritu en el interés de los ciudadanos y el país.

En la organización del certamen, el registro electoral fue el instrumento clave del proceso, y los partidos y entidades como la Organización de Estados Americanos (OEA), encabezada por su secretario general, José Miguel Insulza, fueron de los primeros en reconocer las características de limpieza y calidad del documento de elección.

La Iglesia Católica jugó un papel vital y necesario en el proceso, en el sentido de que  exhortó  a loselectores  a  que acudieran a votar revestido de la paz y la libertad que le confiere el derecho al sufragio, en una sociedad que se guía por los valores de la democracia.

En la voz del arzobispo de Santiago, Ramón Benito  de la Rosa y Carpio, se estimuló  los ciudadanos  a ejercer un voto de conciencia, fundamentado en los valores y los más sanos intereses de la nación, porque de lo que se trata en esta nueva gestión de gobierno, agregamos nosotros, es  de sentar las bases de una nación enfocada en la equidad y el progreso de la mayoría de sus ciudadanos.

¿Qué significa todo esto? Significa que Danilo Medina fue el estadista legitimado por la mayoría delos dominicanos que participaron en las elecciones del  pasado 20 de mayo, con su voto deesperanza, para que el país emprenda los cambios que se requieren para empujar la  nación hacia el desarrollo.

Tras concluir las elecciones y los plazos previstos en la ley electoral, respetables medios de prensa reconocieron la ausencia de impugnación a los resultados electorales, al que acudieron a votar en forma ordenada,  millones de dominicanos que certificaron las propuestas políticas de  Danilo Medina.

Un aspecto del certamen electoral nunca visto en la historia política de la República Dominicana, lo que explica la seguridad de que el evento se llevo a cabo en el orden y la dinámica organizativa prevista por las autoridades encargadas de la legitimación del acto elector y patriótico.

En otras palabras, los políticos en competencia, como en el caso del PRD, deben entender que los dominicanos eligieron la mejor oferta programática representada por los candidatos del PLD, para que gobierne con racionalidad y empeño, con la innovación de políticas económicas y sociales que eleven la dignidad de los dominicanos.  El autor es dirigente político.

 

 

 

 

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