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Tom Glavine y Greg Maddux

Tim Kurkjian

-ESPN.com- (Traducción) 

Maddux y Glavine. Glavine y Maddux. Es casi imposible nombrar a uno sin mencionar al otro, ya que están inexorablemente conectados, entrelazados el uno con el otro en casi todas las maneras en las que dos ex compañeros lo podrían estar. Además, a diferencia de otras duplas famosas como Ruth y Gehrig, Mantle y Maris, ellos dos pueden ser mencionados en cualquier orden mientras esa mención sea de ambos, juntos.

Tom Glavine y Greg Maddux
Tom Glavine y Greg Maddux

 

Cooperstown

Steve Sshaefer/Getty ImagesMaddux lanzó mas de 5 mil entradas y ganó 355 juegos en sus 23 años de carrera en MLB.

La noche en que los Bravos de Atlantaganaron la única Serie Mundial de su historia al derrotar a los Indios por 1-0 en el sexto juego de la Serie Mundial de 1995 con Tom Glavine en la lomita, él y Greg Maddux fueron juntos al parque, tal y como lo hicieron tantas veces antes.

Y, si hay algo de simetría en el béisbol, y sabemos que la hay, ellos serán elegidos como flamantes miembros del Salón de la Fama al mismo tiempo el domingo 8 de enero. Maddux y Glavine lanzaron en puestos sucesivos de la rotación entre 1993 y 2002; Durante esa década, ellos ganaron 347 juegos entre los dos, el total de victorias más alto para dos compañeros en cualquier periodo de 10 años consecutivos desde que Warren Spahn y Lou Burdette ganaron 363 juegos para los Bravos entre 1954 y 1963. Leo Mazzone será quien nos contará la historia de estos dos grandes lanzadores, ya que él básicamente cambió la manera en que se desempeñan los pitchers y fue testigo de todas y cada una de esas 347 victorias como el entrenador de lanzadores de los Braves: Maddux con su comando esencialmente perfecto de la bola rápida (fastball) que se movía de una manera increíble, y Glavine con su cambio (changeup).

“Fue la mejor experiencia que cualquier entrenador podría pedir”, dijo Mazzone. “Uno era diestro y el otro era zurdo, pero también era muy similares. Tommy era más callado, el hombre con hielo en sus venas. Él solía decir ‘los bateadores tienen un ego, y yo me voy a aprovechar de ello. El bateador no tiene posibilidades de vencerme en las últimas entradas del juego’. Maddux era mucho más extrovertido. Él solía decir, ‘Ellos no tienen posibilidades contra mí en las últimas entradas del juego’. Jamás volverá a haber una dupla de lanzadores como ellos. Me enseñaron tanto. A mí me gustaba compartir sus sesiones en el bullpen todavía más que los juegos en sí…mira, se me erizan los pelos al hablar de esos tipos. Me tienes entusiasmado por primera vez en mucho tiempo”.

Sus logros individuales, los de Maddux en particular, son impresionantes. Maddux es uno de los 10 mejores lanzadores de todos los tiempos, probablemente uno de los seis o siete mejores, y eso se respalda con cualquier estadística que quieran. Él ganó 355 juegos, la octava mayor cantidad de triunfos de todos los tiempos. Spahn, quien se retiró en 1965, es el único lanzador que jugó después de 1930 y ganó más juegos que Maddux. Maddux ganó cuatro Premios Cy Young, quedó entre los primeros cinco nominados a ese galardón en otras cinco ocasiones, quebró un record al ganar 15 juegos o más por 17 años seguidos, poseía un porcentaje de victorias de .610 en su carrera, su promedio de carreras permitidas de 3.16 era casi una carrera menos que el promedio de la liga, y su rendimiento durante las temporadas de 1994 y 1995 fue de otro mundo. Maddux tuvo una marca de 35-8 con un promedio de carreras permitidas de 1.60 durante esas dos campañas, mientras que el promedio del resto de la liga era de 4.20, o sea una diferencia abismal de 2.60, lo que es absolutamente increíble.

Glavine ganó 305 juegos con un porcentaje de victorias de .600: Él es uno de apenas 14 lanzadores en la historia que ganó 300 juegos en su carrera con un porcentaje de al menos .600. Glavine fue parte de 10 Juegos de las Estrellas, ganó dos Cy Youngs, estuvo entre los primeros cinco nominados al premio en otras cuatro ocasiones y ganó 20 juegos en una temporada cinco veces, más veces que Pedro MartinezMike Mussina y John Smoltz combinados.

Sin embargo, lo que Glavine ay Maddux hicieron juntos es lo que los separa del resto.

“Cada año, ellos no cambiaban nada de su rutina desde el primer día de la pretemporada hasta el último día de la Serie Mundial”, dijo Mazzone. “Ellos simplificaban todo, y eran tan inteligentes. Ambos se concentraban en la alineación de la bola rápida y en variar velocidades. Los dos siempre decían que el juego más importante era el próximo, y que el lanzamiento más importante era el próximo lanzamiento. Ellos siempre tuvieron la convicción de que había que regresar un día antes — no un día después — para tu próximo turno en la rotación. Y los dos siempre lanzaban en los días de intervalo entre sus juegos. Esa fue la clave por la cual jamás estuvieron en la lista de lesionados. Ellos siempre trabajaron duro. Siempre”.

Es acorde a las circunstancias que Maddux y Glavine compartan el record de las Grandes Ligas por la mayor cantidad de temporadas consecutivas — 20 — con al menos 25 juegos disputados en la temporada.

“El aspecto más primordial que ambos tenían a su favor era la mecánica perfecta de sus lanzamientos”, dijo Mazzone. “Lo otro era que lanzaban en los intervalos de sus turnos en la rotación. Tommy lanzaba aún más que Maddux. Tommy lanzaba un lunes, jugaba a pasar la bola los martes, lanzaba una sesión en el bullpen el miércoles, de nuevo el jueves, descansaba el viernes y jugaba el sábado. Ellos estaban de acuerdo en que la única manera de lanzar a la pelota como ellos querían era practicando en el bullpen. Además, ellos aprendieron como lanzar sin desgastarse por mucho tiempo, lo que los mantuvo enteros. Glavine pasaba sus días sin jugar perfeccionando todos sus lanzamientos. Maddux, por su parte, pasaba el 80 porciento domando a su bola rápida. La gran mayoría de esas sesiones consistían en lanzar bajo y lejos de los bateadores diestros. Él siempre decía que eso era lo más difícil de hacer, así que eso era lo que más practicaba”.

Tom Glavine Bravos Atlanta

AP Photo/Tom MihalekGlavine logró 305 victorias y ganó en par de ocasiones el Cy Young de la Liga Nacional.

Maddux podría ser considerado el mejor de todos los tiempos cuando se trata de lanzadores que controlaban sus lanzamientos, definitivamente el mejor de su generación. Maddux otorgó apenas 999 boletos en su carrera, un promedio de 1.80 pasaportes gratis cada nueve entradas.

“Yo jugué al golf con él una vez, y la pasé mal, ya que él juega al golf de la misma manera en que lanza, como un robot”, dijo Derek Lowe, ex lanzador de los Braves, riéndose. “Él me dijo que sabía que tenía 999 pases libres en su carrera con cuatro juegos más por disputar, y que no había manera de que iba a otorgarle un pase libre más a otro bateador. Así que no dio ningún pase libre en ninguno de sus últimos cuatro juegos. Ojalá fuese así de fácil”.

Además, piensen sobre esto: Durante un periodo de tres años, no hubo ningún lanzamiento errante con Maddux en la lomita. Por otro lado, un ex pitcher comoDaniel Cabrera tuvo siete en una sola temporada.

“Cuando Maddux llegó aquí (a Atlanta, en 1993), él me dijo ‘Dile a Bobby (Cox, manager de los Bravos) que voy a ser el líder de la liga en menos hits permitidos con dos strikes”, dijo Mazzone. “Yo le pregunté por qué, y él me respondió ‘Porque ese es el momento en el que el bateador es más vulnerable. Yo no me pongo a jugar con la cuenta 0-2. Voy a intentar poncharlo de inmediato’. Él pensaba que eso era lo que separaba a la mediocridad de la genialidad”.

Glavine tenía una filosofía personal distinta sobre ese tema.

“Tommy jamás dejó que un bateador le gane. Jamás”, dijo Mazzone. “Yo lo ví ser cuidadoso con bateadores en un juego primaveral. Lo otro que él nos enseñó a todos fue como lanzarle un cambio de velocidad a un bateador zurdo — en verdad, nadie más jamás hizo eso — y a la misma vez intentar atascar a un bateador diestro con él. Recuerdo que una vez lo intentó contra [Jeff] Bagwell (un bateador diestro sumamente peligroso) Bobby me preguntó ‘Leo, ¿estamos seguros de que esto es lo correcto?’, y yo le respondí ‘Sí, Tommy lo puede hacer’, y Bobby respondió ‘Bueno, OK’. Jamás olvidaré la cara de Bagwell. Él casi se cayó al intentar hacer contacto con ese lanzamiento”.

Cox tenía plena confianza en todos sus jugadores, pero más que nada en Maddux y Glavine.

“Nosotros nos posicionábamos en defensa, pero Bobby nos daba la libertad de hacer ajustes cuando quisiéramos, era su opción”, dijo Mazzone. “Greg también supo ser el mejor lanzador en defensa de todos los tiempos, pero Tommy no se quedaba atrás. Eso era otra cosa que tenían en común”.

Eso es verdad, ya que Maddux ganó 18 Guantes De Oro, más que nadie en la historia.

“Una noche, Maddux permitió un imparable a la izquierda del (segunda base) Bret Boone, quien estaba demasiado inclinado hacia el medio”, dijo Mazzone. “Después de esa jugada, Maddux le dijo a Bret ‘Ya te dije, yo me ocupo del medio’. Era así de bueno, podia llegar a todo”.

Sin embargo, una vez, según Mazzone “Greg tenía a hombres en segunda y tercera con dos outs, y un batazo muy débil cayó entre (el jardinero izquierdo) Ryan Klesko y el (campocorto) Jeff Blauser”, dijo Mazzone. “Ninguno de los dos podia encontrar la bola, pero Klesko finalmente se tiró para agarrarla y la atrapó. Maddux vino a hablarme tras la entrada y me dijo ‘Esa bola estuvo en el aire por siete segundos. Tres segundos es un imparable, cuatro hay que tirarse, siete es un out fácil’. Jamás había escuchado algo así. Lo utilize en la radio al otro día cuando me preguntaron sobre esa jugada.

Cuando el locutor me preguntó como lo sabía, tuve que decirle ‘Me dijo Maddux’ “.

Números Glavine Maddux Atlanta

AP Photo/John BazemoreLos números de Glavine (47) y Maddux (31) fueron retirados por los Bravos.

Maddux y Glavine eran tan atentos al detalle que sabían cuántos lanzamientos tenían a medida que progresaba el juego.

 

“Maddux vino a hablarme después de la sexta entrada y me dijo ‘Leo, ¿Qué te dice el contador de lanzamientos? ¿66, no? ‘”, dijo Mazzone. “Yo le respondí ’64.’ Y él me respondió ‘Bueno, te perdiste dos”.

Glavine y Maddux también siempre ayudaban al resto de los lanzadores, y especialmente el uno al otro.

“Glavine estaba un poco errático, sin balance en la lomita en uno de sus juegos, pero Maddux lo arregló”, dijo Mazzone. “Eso era lo más importante para Greg: Estar bien alineado en la lomita para que la bola se mueva de los dos lados del plato. Nadie más tenía major movimiento que Greg. Él solía decir que tienes que abalanzarte directamente hacia dónde quieres que vaya la bola. Que una pulgada de diferencia en la lomita eran seis en el plato. Lo mismo con Tommy”.

Maddux y Glavine. Glavine y Maddux. Dos lanzadores de elite, uno diestro, otro zurdo, ninguno de los dos era grandote o intimidante, tampoco lanzaban a grandes velocidades, solo trabajaban juntos, lado a lado, por 10 años.

“No va a volver a haber dos como ellos”, dijo Mazzone. “Esos días ya no existen. El béisbol no va a dejar que eso suceda, no en una época durante la cual la cantidad de trabajo y de entradas lanzadas son lo único que importa. Es una pena, porque no fue hace mucho que ellos dos nos enseñaron a todos como lanzar”.

Y será una pena si no entran a Cooperstown juntos.

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