Un cambio favorable…

Domingo Hernández

Cuando en el 2017 Amet Rosario fue subido a las Grandes  Ligas con los Mets,  se crearon enormes expectativas sobre  èl.

Habìa demostrado en las Ligas Menores ser un jugador de un gran potencial y lo que se entendía era, conforme al concepto de expertos, que de inmediato todo ese talento que atesora comenzarìa a dar frutos.

Sin embargo, no fue asi, pues la realidad es que los Mets, quienes le dieron oportunidad de juego como su campo corto regular, nunca pudieron ver explosionar a cabalidad la ofensiva de Rosario, pues su desempeño  se mantuvo con màs bajas que altas, a excepción del 2019, su mejor año, cuando terminò con promedio de 287, producto de 177 hits, 15 cuadrangulares,siete triples, 30 dobles, 75 anotadas y 72 impulsadas.

Finalmente, recién el pasado mes de enero, los metropolitanos decidieron negociarlo junto a otros jugadores con los Indios de Cleveland cuando contrataron al boricua Francisco Lindor y al lanzador venezolano Carlos Carrasco.

Lindor, un campocorto cuatro veces todos estrellas y uno de los mejores jugadores del negocio, aunque ha mejorado algo con respecto a sus inicios, no ha podido dar lo que se esperaba de èl en lo que va de temporada-batea average de 216, con nueve jonrones, 40 anotadas y 26 impulsadas-. Empero, Rosario està haciendo con los Indios lo que no pudo hacer con los Mets.

En otras palabras, ha habido en cierto modo un contraste en ambos jugadores.Lindor, quien recibió un contrato de 341 millones de dólares del equipo neoyorquino por 10 años, todavía no llena las expectativas, mientras podría decirse que Rosario las ha superado en su corta estadìa con los Indios.

En efecto, Rosario quien debió cambiar de posición, pues ahora se desempeña en el jardín central –siempre lo hizo en el campo corto-, al parecer ha hecho ajustes en su mecánica de bateo y ha estado produciendo, si no en demasía, si lo necesario para ayudar a  la nueva organización a la que pertenece a ganar juegos. Es decir, el cambio le ha sido favorable.

En los 68 juegos en que ha participado –sin el de anoche ante los Tigres de Detroit- , con 246 turnos al bate, Rosario batea  para 276 de promedio, fruto de 68 hits, cinco cuadrangulares, cuatro triples, siete dobles, 39 carreras anotadas y 23 remolcadas.

En los cuatro partidos en que ha participado en los últimos siete días, en 16 veces al bate, ha conectado seis imparables, con dos dobletes y un jonrón, con cuatro anotadas y una remolcada.

Su proyección apunta a que podría terminar con 147 inatrapables, 11 de ellos vuelacercas, nueve triples, 15 dobles, 84 vueltas anotadas y 50 remolques, en 147 partidos y 531 turnos al bate.

De lograr estas estadísticas, Amet , que de por vida, batea 269, con 236 carreras anotadas y 171 impulsadas, al fin habrá comenzado a satisfacer  la expectación que creò cuando subió al equipo grande de los Mets e iniciado su estabilidad como jugador de respeto y valìa en el exigente bèisbol de las Mayores. Ahora lo que se espera es que el nativo de Santo Domingo, quien apenas cuanta con 25 años de edad, pueda mantenerse consistente en lo adelante  con el bate para bien personal y de su equipo. Entretanto, que Lindor también logre alcanzar el nivel esperado con los Mets, pues la realidad es que ha quedado a deber. ¿Què opina usted…?Serìa lo ideal. PARA QUE LO APRENDAS O LO RECUERDES: Las 13 blanqueadas de Bob Gibson, en 1968, es considerado uno de los rècords “irrompibles” en las Mayores. ¡Suena la campana! ¡Climmp!