Trump se defiende en juicio civil que amenaza su imperio inmobiliario

Caribbean Digital

AGENCIA AFPN.- Donald Trump se defendió el lunes lanzando improperios contra el juez y la fiscal del juicio civil en Nueva York que amenaza su imperio inmobiliario, el primero de varios frentes legales para el multimillonario que sueña con volver a la Casa Blanca.

El expresidente estadounidense, de 77 años, se sometió a un interrogatorio de más de cuatro horas tras jurar decir toda la verdad, en una sala de audiencia abarrotada del Palacio de Justicia de Manhattan.

Acusado de haber inflado colosalmente el valor de sus activos inmobiliarios (como la Trump Tower de Nueva York) para seducir a los bancos, el tempestuoso multimillonario negó cualquier fraude y arremetió contra la fiscal general de Nueva York, el equivalente de ministra de Justicia, Letitia James, la demócrata que ha sentado a la empresa familiar Trump Organization en el banquillo, y el juez instructor Arthur Engoron.

«Es una caza de brujas política», bramó el magnate republicano, que se siente víctima de una supuesta maquinación judicial, digna de un «país del tercer mundo y de repúblicas bananeras».

«MANIFESTACIÓN POLÍTICA» 

A lo largo del interrogatorio, el juez Engoron, sentado al lado de Trump, trató de que el magnate fuera breve y respondiera a las preguntas.

«No estamos en una manifestación política», advirtió el juez, que ya ha impuesto sendas multas a Donald Trump, de 5,000 y 10,000 dólares, por atacar a la secretaria judicial.

La fiscalía neoyorquina acusó por lo civil a Trump y a dos de sus hijos, Ronald Jr y Eric, de haber sobrevalorado los activos de la Trump Organization, -un conglomerado de empresas que gestionan rascacielos, hoteles, residencias de lujo y campos de golf en todo el mundo, – para obtener mejores préstamos bancarios y condiciones de seguro más favorables.

En la solemne sala del tribunal de Manhattan, Donald Trump, con traje azul marino y camisa y corbata a juego, se mostró virulento, pero también discutió, cruzado de brazos.

Voluble, discutió el valor de las joyas de su imperio, como su opulenta residencia de Mar-a-Lago, en Florida, y afirmó que los activos estaban, por el contrario, «infravalorados» y que los bancos habían hecho un buen negocio al prestarle «mucho dinero».