Sorprendente contaminación por microplásticos en lagos y embalses

Caribbean Digital 

Madrid, España (EUROPA PRESS).- Las concentraciones de plástico encontradas en entornos de agua dulce son en realidad superiores a las de los denominados «parches de basura» en el océano.

Es la conclusión de un estudio la red internacional Global Lake Ecological Observatory Network (GLEON), publicado en la revista ‘Nature’ por un equipo de 79 investigadores.

Alrededor de 14 millones de toneladas de plástico acaban en el océano cada año, pero esa no es la única fuente de agua donde el plástico representa una intrusión significativa.

«Encontramos microplásticos en todos los lagos de los que tomamos muestras –afirma en un comunicado Ted Harris, profesor asociado de investigación del Kansas Biological Survey & Center for Ecological Research de la Universidad de Kansas (Estados Unidos)–. Algunos de estos lagos te parecen lugares de vacaciones claros y hermosos. Pero descubrimos que esos lugares son ejemplos perfectos de la relación entre los plásticos y los humanos».

Para su trabajo, Harris se asoció con Rebecca Kessler, su antigua alumna y recién licenciada de la KU, para analizar dos lagos de Kansas (Clinton y Perry) y el embalse Cross, en la estación de campo de la KU.

«Para ello tuvimos que salir, colocar una red con pequeños agujeros, arrastrarla durante unos dos minutos, recoger muestras de microplásticos y enviarlas (a los investigadores principales)», explica Kessler.

El proyecto de investigación fue diseñado y coordinado por el grupo de investigación Ecología y Gestión de Aguas Continentales de la Universidad de Milano-Bicocca (Italia), dirigido por Barbara Leoni y Veronica Nava. El equipo tomó muestras de las aguas superficiales de 38 lagos y embalses, distribuidos a lo largo de gradientes de posición geográfica y atributos limnológicos. Detectó residuos plásticos en todos los lagos y embalses estudiados.

«Este trabajo demuestra que cuantos más seres humanos, más plásticos –afirma Harris–. Lugares como el lago Clinton tienen un contenido relativamente bajo de microplásticos porque, aunque hay muchos animales y árboles, no hay muchos seres humanos, en comparación con lugares como el lago Tahoe, donde la gente vive a su alrededor. Algunos de estos lagos son aparentemente prístinos y hermosos, y sin embargo es de ahí de donde proceden los microplásticos».

Harris explica que muchos de los plásticos proceden de algo tan aparentemente inocuo como las camisetas. «El simple hecho de que la gente se meta a nadar y lleve ropa con fibras de microplástico hace que los microplásticos lleguen a todas partes», añade.

El estudio de la GLEON cita dos tipos de masas de agua estudiadas que son especialmente vulnerables a la contaminación por plásticos: los lagos y embalses de zonas densamente pobladas y urbanizadas, y aquellos con zonas de deposición elevadas, largos tiempos de retención del agua y altos niveles de influencia antropogénica.

«Cuando empezamos el estudio, no sabía mucho sobre los microplásticos frente a los plásticos grandes –recuerda Harris–. Cuando este artículo dice ‘concentraciones tanto o peores que el parche de basura’, siempre piensas en las botellas grandes y demás, pero no estás pensando en todas esas cosas más pequeñas».

Según explica, «en el lago Tahoe no hay una gran mancha de basura, pero es uno de los lagos más afectados por los microplásticos. Se trata de plásticos que no se pueden ver a simple vista, pero que, si se observan con un microscopio a 40.000 aumentos, se ven pequeños trozos irregulares y otras partículas del tamaño de las algas o incluso más pequeñas», precisa.

Parte del entusiasmo de Harris y Kessler por participar en este proyecto era poner de relieve una región de Estados Unidos que a menudo se pasa por alto.

«En este estudio, hay un punto en medio del país, y esa es nuestra muestra –indica–. En Iowa, Misouri y Colorado hay una enorme franja de terreno con masas de agua, pero a menudo no las incluimos en esos enormes estudios globales. Así que para mí era muy importante situar a Kansas en el mapa para ver y contextualizar cuáles son estas diferencias en nuestros lagos».

«La mayor conclusión de nuestro estudio es que los microplásticos se pueden encontrar en todos los lagos –resume Kessler–. Obviamente, hay diferentes concentraciones. Pero están literalmente en todas partes. Y el mayor factor que contribuye a estos microplásticos es la interacción humana con los lagos».