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La Marcha Verde, contra la corrupción y la impunidad, realizada este domingo 16 de julio de 2017, en la capital dominicana.

José Alfredo Espinal

Caribbean Digital

SANTIAGO, República Dominicana.- Los empresarios que habían expresado que retiraban el apoyo económico que dieron en principio al Movimiento Marcha Verde por considerar que se han desvirtuado y porque han tomado un “camino muy peligroso”, hoy deberán estar preguntándose ¿Qué hicimos?.

Los empresarios no sólo fueron desmentidos por los organizadores del movimiento popular de masa más impactante del país en su lucha contra la corrupción y la impunidad, sino que el propio pueblo con la manifestación de este domingo en la capital dominicana, le dijo a ellos que estaban equivocados.

Con la multitud que abarrotó la capital desafiando las lluvias, fue más que suficiente para advertirle a ese grupo empresarial, a la clase política, a la justicia y a todo el país, que la lucha va en serio y que por más que busquen desacreditarla, la mayoría de la población la sigue apoyando como aquel histórico 22 de enero.

La realidad de un movimiento como la Marcha Verde no se amedrenta con acusaciones infundadas, con notas de prensa ni declaraciones constantes en campañas mediáticas. La Marcha Verde reclama lo que el pueblo demanda, incluso, el sentir de muchos funcionarios que están limpios en su accionar en la administración pública.

Solo los borrachos del poder, los lisonjeros del mandamás y los que pecan de cautos por conveniencia de intereses, callan ante la realidad latente de una sociedad que pide a gritos el cese de la corrupción y el castigo ejemplar para los corruptores.

Ante el tapón de boca a los que se pasaron de contentos con declarar que dejaban de aportar dinero a la Marcha Verde, parecería que ocurrieran dos cosas. Primero, no era cierto que aportan recursos económicos y segundo, a los que les pagaban, ahora asistieron de gratis a la marcha. Amigos empresarios, ahora, ¿Y cómo le quedó el ojo?.

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