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Caribbean Digital

SARAJEVO (Reuters) – Los tiroteos se produjeron durante varias semanas, pero si hay que hablar de una fecha para el inicio de la guerra de Bosnia, hay consenso en que fue el 6 de abril de 1992, hace 20 años este viernes.

Es el día en el que Occidente reconoció a la hasta entonces república yugoslava como un país independiente y unosfrancotiradores serbios dispararon sobre una manifestación pacífica en Sarajevo, el comienzo de un asedio sobre la capital que se prolongó durante 43 meses.

La guerra llegó hasta el médico Ilijaz Pilav 11 días después, cuando unos hombres uniformados entraron en su clínica en Srebrenica, un pueblo en el este del país. Consiguió escapar a pie, cruzando un bosque, un día de verano en 1995, horas antes de que fuera capturada por tropas serbias, que asesinaron a 8.000 hombres y niños musulmanes y enterraron los cadáveres en fosas comunes.

Entre las víctimas, 17 eran familiares de Pilav. En homenaje a ellos, va a pelear en los tribunales para obligar a Bosnia-Herzegovina a rescribir la Constitución que tuvo que pagar el precio de la segregación étnica para alcanzar la paz.

Después de 100.000 muertos y dos millones de desplazados, la guerra finalmente terminó con los acuerdos de paz firmados en Dayton, en Estados Unidos, que crearon una república serbobosnia y una federación entre croatas y musulmanes dentro de Bosnia.

“Dayton trajo la paz, que es mejor que cualquier guerra. Pero Dayton salvó el país sólo en su forma más básica”, manifestó Pilav, que ahora tiene 48 años.

El médico es uno de los demandantes de dos casos ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos que cuestionan la premisa fundamental del tratado de paz de 1995. De acuerdo con la constitución pactada, un serbio debe representar a los serbobosnios, un croata a los croatas, y un musulmán a los musulmanes. Pilav, que es musulmán, exige el derecho a presentarse al cargo de representante de la república serbobosnia en la presidencia nacional – un puesto que la ley reserva a un serbio.

“Simplemente quiero creer que es posible, no dentro de 20 ó 30 años, pero que debería haber sido posible ya, durante mi vida”, crear una Bosnia en la que el grupo religioso o político ya no sea el principio definitorio del sistema político, explicó a Reuters.

Se espera que su caso – y el de otro presentado por un judío y un gitano que también exigen el derecho de poder presentarse a los cargos reservados para serbios, croatas o musulmanes – obliguen a modificar la Constitución. Además, muestran lo atrasada que ha quedado Bosnia respecto a otras antiguas repúblicas yugoslavas a la hora de enterrar el legado de la guerra y los obstáculos que afronta a la hora de unirse al resto del continente.

YUGOSLAVIA EN UNA BOTELLA

El viernes, los periodistas que cubrieron la guerra, ya con canas, se congregarán en el hotel Holiday Inn de Sarajevo para recordar un conflicto bélico que sacó a Occidente de su euforia tras la Guerra Fría y vio cómo Europa y Estados Unidos vacilaban ante la limpieza étnica que tenía lugar a pocas horas de Viena y a un paso de ferry de la ciudad italiana de Ancona.

A diferencia de otros estados que surgieron tras la fragmentación de Yugoslavia, Bosnia no tenía un grupo étnico dominante. Debido a su diversidad había sido descrita como Yugoslavia en una botella.

Después de aquellos primeros disparos, los serbobosnios, dirigidos por Radovan Karadzic y Ratko Mladic – ambos por fin juzgados ahora por genocidio en La Haya tras años como fugitivos – contaron con la colaboración del ejército yugoslavo y se hicieron con el control del 70 por ciento del territorio bosnio, eliminando a los no serbios y bombardeando Sarajevo desde las colinas que la rodean.

Los bosnios musulmanes y los croatas combatieron juntos durante un tiempo, hasta que también se enfrentaron entre sí, como mostró la dividida ciudad de Mostar. Los cascos azules de la ONU permanecieron como testigos inermes durante años, hasta que en 1995 la OTAN utilizó la fuerza y bombardeó a los serbobosnios, consiguiendo llevarles a la mesa de negociación.

Pilav recuerda las condiciones medievales en el hospital de campaña de Srebrenica en el que trabajó: “Esa guerra fue una improvisación, retrocediendo varios siglos – sin medicinas ni suministros médicos, operaciones sin anestesia, sin instrumentos básicos. Está más allá de la capacidad normal de comprensión”.

El acuerdo de Dayton calló las armas, pero también creó un país de una complejidad bizantina, encerrando las divisiones étnicas surgidas de la guerra. Bosnia-Herzegovina fue dividida en dos entidades gobernadas por cuotas étnicas y unida solo por el hilo más fino, en una estructura que según los arquitectos de Dayton estaba diseñada para evolucionar con el tiempo y la reconciliación.

Las líneas étnicas se acabarían borrando. En cambio, las divisiones han aumentado, criando una nueva generación con poca o ninguna sensación de identidad nacional compartida.

Menos de la mitad de los dos millones de desplazados ha podido volver a sus hogares. A pesar de los cientos de juicios por crímenes de guerra celebrados tanto a nivel nacional como internacional, cada comunidad fomenta una narrativa distinta de lo que ocurrió y de quiénes fueron los responsables.

“Teníamos que romper el impulso de la violencia”, dijo a Reuters Christopher Hill, que fue el número dos del fallecido diplomático estadounidense Richard Holbrooke, encargado de las negociaciones de paz.

“Creo que eso tuvo éxito”, agregó, “pero también soy consciente del hecho de que muchos de los elementos de Dayton eran problemáticos y que requerirían ajustes con el tiempo”.

GRAN YUGOSLAVIA, PEQUEÑA YUGOSLAVIA

Hoy, Bosnia-Herzegovina tiene unos 120 ministerios y múltiples capas de gobierno. La administración pública es el mayor empleador y se come más de la mitad del magro presupuesto estatal. Los cargos se dan como patronazgo, garantizando el voto para los partidos en el poder.

El país has absorbido unos 9.000 millones de euros en ayuda exterior. Un supervisor internacional tiene la autoridad última, pero la influencia de Occidente ha ido cayendo con los años. La Unión Europea mantiene un contingente de unos 1.250 militares.

La rivalidad nacionalista ha ahogado el desarrollo, desanimado a los inversores y dejado a Bosnia-Herzegovina sin un gobierno central durante todo 2011 antes de que el ‘impasse’ se resolviera en febrero.

Los bosnios lamentan que en la última década sólo se hayan construido 40 km de autovías. El país es el 125 de 183 en la encuesta que hace el Banco Mundial sobre la facilidad para crear empresas, por debajo incluso de Kosovo y Suazilandia. Aún no hay un cuerpo policial unificado. Las divergencias sobre su financiación han cerrado la Galería Nacional, y la Biblioteca Nacional y el Museo Nacional, con 125 años de historia, también están en peligro.

“Tenemos nuestra propia galería y museo”, responde Milorad Dodik, presidente de la república serbobosnia.

Dodik y otros políticos serbobosnios tratan al Gobierno central con un desprecio poco disimulado.

“Bosnia-Herzegovina es inaceptable como un gobierno unitario y centralizado”, manifestó Dodik a Reuters. “Bosnia-Herzegovina fue vista como una versión en pequeño de Yugoslavia. Si la gran Yugoslavia no pudo sobrevivir, cómo (lo va a hacer) la pequeña Yugoslavia?”

Aquellos que se muestran esperanzados con el futuro del país destacan que Yugoslavia sí sobrevivió, y en paz, durante medio siglo. Además, serbios, croatas y musulmanes coexistieron pacíficamente durante siglos. Al inicio de la guerra, el 30 por ciento de los matrimonios en la vibrante capital, Sarajevo, eran mixtos.

Hoy, a los jóvenes bosnios “se les llena desde el primer día de la creencia de que el ‘otro’ es el diablo, que uno no debería tomar café con él, mucho menos amarlo o casarse”, dijo el profesor bosniocroata de sociología Slavo Kukic.

EL DEBATE CAMBIA

La demanda de Pilav – así como la del judío bosnio Jakob Finci y la del gitano Dervo Sejdic – han dado la vuelta al debate. En 2009, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos sentenció a favor de la demanda de Finci y Sejdic de poder presentarse a los cargos y se espera que también dictamine a favor de Pilav. Esto obligará a Bosnia a cambiar su constitución si quiere tener alguna posibilidad de unirse a sus antiguos vecinos yugoslavos en el camino para entrar en la UE.

“Lo que está ocurriendo es que la esencia del acuerdo de paz de Dayton está siendo retada”, dijo Srecko Latal, del grupo de análisis International Crisis Group.

“O Bosnia-Herzegovina tendrá que dar un salto de fe y salir de esta zona cómoda de la Constitución de Dayton o tendrá que quedarse donde está ahora y el país permanecerá fuera de la UE el tiempo que haga falta”.

Las fronteras de la Unión llegarán a Bosnia en julio del año que viene, cuando Croacia se convierta en su vigésimo octavo estado miembro. Pero en Bosnia, los cambios no llegarán fácilmente. Los políticos, apoyados por medios muy divididos, han hecho sus carreras y sus redes de patrocinio basándose en la retórica nacionalista.

“Debemos excluir la exclusividad nacional (como resultado de los casos legales) y estamos preparados para ello. Pero Sejdic-Finci está siendo utilizado aquí como la ocasión para un cambio constitucional masivo”, declaró Dodik, el líder serbobosnio.

Los que quieren reformas, dicen que sin ellas, el país volverá a hundirse en la guerra.

“Antes o después, si el país sigue por este camino, podría finalmente tocar fondo, y entonces podría pasar cualquier cosa”, manifestó Latal.

Pilav dijo que los políticos que han hecho carrera en esta situación no van a ceder tan fácilmente.

“Este tipo de élite política (…) solo puede mantener su posición basándose en la división, el miedo y la supresión del progreso”.

“En este tipo de Bosnia, tal y como la paz es posible, también lo es la guerra. La línea entre las dos es así de delgada”.

Fuente: http://es.noticias.yahoo.com/veinte-a%C3%B1os-despu%C3%A9s-bosnia-afronta-una-nueva-guerra-114116916.html

/Por Matt Robinson y Daria Sito-Sucic/

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