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Obra de Ramón Espinal (Van Elder).

Por Ubaldo Solís

Especial/Caribbean Digital

Sindicalismo ético, militancia revolucionaria y creación literaria.

LA VEGA, RD./ Ramón  Antonio Espinal, (Van Elder Espinal),  escritor,  conferencista, polemista y mentor político revolucionario, fue uno de los  intelectuales dominicanos, nació y creció en La Vega, en pleno Cibao, que más promedió a la cultura y las letras. Prosista impecable, talentoso y estudioso, tuvo su origen en la clase trabajadora de  su pueblo. Adopto  el seudónimo de Van Elder Espinal,  con  que se hizo familiar su generación. Estudio secundaria y fue obrero en  una cigarrería, en donde comenzó a conocer e influir en el sector obrero.

Obra de Ramón Espinal (Van Elder).

En 1945, de acuerdo con el director de la revista Renovación, llegó a la capital para dedicarse a la organización gremial, para lo cual, además  habría que reeditar el periódico La       Voz del Pueblo.

Estando en la Imprenta Renovación fue sorprendido durante un asalto policíaco que se realizo en julio del 1945. Sometido  a duras torturas en el cuartel de la Policía, que en ese entonces estaba situado en la calle de Las Damas esquina Mercedes, fue rematado a balazos por negarse a confesar en dónde estaba  su amigo y compañero Julio Cesar Martínez

Pocos  hombres trascienden la historia  de los pueblos en la forma en que lo hacen quienes se dedican a servir a los demás en forma desinteresada. Según hacen su labor silenciosa, así mismo pasan, dejando un recuerdo perene de agradecimiento en la comunidad de los humildes, donde no hay altavoces para promover, ni prensa para magnificar y elevar a sitiales de gloria a quienes  como Ramón  Antonio Espinal lo dieron todo por su pueblo.

La posteridad, sin  embargo, sabrá reconocer en este hombre sus valores, y lo elevará al rango histórico que justamente se merece.

El movimiento obrero dominicano no sabe lo que perdió con su desaparición, pues VAN ELDER fue  su más digno representante, no  eligió el exilio cuando estuvo perseguido, sino que insistió en quedarse aquí y desde su periódico LA VOZ DEL PUEBLO continuó la lucha concientizadora  del pueblo  dominicano.

Fue un hombre comprometido con la lucha del pueblo y como hombre de compromiso con un gran idealismo moral, no cedió nunca ante los embates de los enemigos y traidores de la causa.  Siempre  estuvo a la altura de la circunstancias demandaban y corrió todos los riesgos, llegando a inmolarse por sus ideas, como muy poco lo han sabido hacer. Maniobró en un medio hostil, cuando el trujillismo se afianzaba en el Poder. Casi todas las organizaciones que  perteneció o fundó se abrazaron al trujillismo.

Ramón  Antonio Espinal Rosario, nació en La Vega en 1906, en el año que  Ramón Cáceres se había hecho cargo de la Presidencia  en sustitución del general Carlos Morales Languasco de quien había sido su vicepresidente,  fue asesinado violentamente durante la tiranía  de Trujillo en julio de 1945.

De él dice el Profesor Alfredo Rafael Hernández Figueroa. “Ramón- Van Elder- Espinal, el más grande  y glorioso líder sindical de esta ciudad de La Vega,  sacrificado en aras de sus ideales puros y sanos, mantuvo el coraje, la firmeza y la osadía frente a todo cuando significo  la brutalidad del Poder, nacido en un sector colindante con los barrios de clase  obrera de La Vega,  se mantuvo en contacto  con los obreros desde la niñez, conociendo en carne propia los padecimientos de los obreros, y se hizo partícipe de los mismos.”

Señalando el educador vegano, “Se hizo sindicalista adolecente aún y como  político, fue simpatizante del movimiento socialista, de cuya ideas se empapó mientras estudiaba en la Escuela Normal, y posteriormente con los refugiados españoles.

No hizo sindicalismo ni política para servirse de los obreros, sino para servirle de manera honorable. Hay que destacar, su condición de  ser ético, incorruptible antes las tentaciones, que atrajeron a los demás, jamás  traicionó la causa.

Van Elder, fue un hombre  polifacético, que se ganaba la vida  por todos los medios honrados, siempre evitando convertirse en un parasito de los obreros. Fue tipógrafo, tabaquero,  periodista, literato miembros activo del grupo cultural Los Nuevos, miembro de las sociedades Cultura y Amante del Progreso, charlistas e historiador del movimiento obrero, estudioso a fondo de la historia local, socio fundador del Club Camú en su segunda etapa,  fundador de la Asociación de Periodistas Independientes, de la cual fue Vicepresidente, fundador de la Asociación de Boys Scauts Católicos, de lo que también fue vicepresidente, profesor  alfabetizador  del Ateneo Obrero, articulistas en periódicos locales,  activista obrero,  profesor  ayudante a los estudiantes pobres que tenían materias pendientes  en la Escuela Normal, político militante que participo en el atentado de Santiago contra Trujillo en 1934, miembro fundador del Partido Democrático Revolucionario Dominicano (PDRD), socialista militante consumado,  entre otras  actividades públicas y clandestinas. Nació en La Vega en 1906, fue asesinado violentamente durante la tiranía  de Trujillo en julio de 1945.

Con el grupo Los Nuevos, participó en varios eventos, sus  trabajos literarios fueron publicados  en Renovación, La Palabra, El Progreso,  y en la revista de los Nuevos.

Cuentos  como “Jean Silie”, “Integralidad”,  “ El Renegado” han sido rescatados del olvido por sus méritos literarios, artículos  como Del Huerto Ajeno,  La Estatua de Memnón, Anoche con Stéfano, Desafueros Educacionales, Boves Redimido, Cultura y Patriotismo,  revelan  su gran cultura, capacidad der análisis y habilidad como polemista.

Manuel Mora Serrano,   en 1985, dedico dos  de sus entregas en el Listín Diario a comentar las actividades de Los Nuevos, dice de Van Elder y su cuento “Jean Silie”. ——— es pionero en algunos aspectos de la cuentística dominicana, Van Elder Espinal pertenece a ese grupo extraordinario de narradores que  encabeza Juan Bosch y que reúne nombres de tanta brillantez como Sócrates Nolasco, espiga de dignidad  humana nunca doblegada, y señor de la prosa,  Freddy Prestol Castillo, uno de los más elevados ejemplos del buen uso de la palabra en este país, narradores de la talla de José Rijo,  Ramón Marrero Aristy, Ramón Lacay Polanco,  Alfredo Hernández Simó,  Ismael  Abreu,  Julio Vega Batlle,  Rafael Daminon,  Miguel Ángel Monclús,  Julio González Herrera.

Un narrador se conoce por la cómo usa sin darse cuenta, sin ser parte de su  poética algunos elementos de  la realidad. No  es en el uso consciente, en el pacto ideológico donde  se conoce  el narrador, es,  precisamente en esos destalles sin importancia  aparente, en aquellos que fluyen con naturalidad. (Listín Diario, año XCV, No.24, 234 domingo 10 de marzo de 1985)

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