Domingo Hernández. Archivo
Por Domingo Hernández
Cuando el pasado sábado, el norteamericano Julián William subió al cuadrilátero del  Edgle Bank Arena, en la Universidad George Mason, en  Virginia, Estados Unidos, para enfrentarse al campeón mundial mediano junior unificado Jarrett Hurd, nadie daba un céntimo por su victoria.
                Hurd, monarca invicto (23-0) avalado por la Federación Internacional de Boxeo –FIB- y Asociación Mundial de Boxeo –AMB- exponía por cuarta ocasión el cetro y salió como amplio favorito.
                De hecho ya había vencido a retadores de renombre incluido el excampeón de la división el cubano Erislandy Lara, y se perfilaba como un sólido monarca.
                William ya había hecho un intento fallido en busca de una diadema universal, tras fallar cuando disputó la faja de este peso al también norteamericano Jermall Charlot, quien lo venció por nocaut en cinco asaltos en diciembre del 2016 .
                La pelea comenzó y desde su mismo inicio William tomó la iniciativa, y  de inmediato se percibió   que se había preparado para conquistar el campeonato.
                En ningún momento dio tregua al hasta ese momento campeón, castigándolo con golpes contundentes, tanto de izquierda como de derecha, en forma de ganchos y uppercutts, mientras Hurt, de manera extraña lucía apático, lento y sin iniciativa.
                Ese mismo patrón lo empleó prácticamente en toda la pelea, en la que exhibió un corazón indomable, determinación, velocidad de manos y potencia, con lo cual fue imponiendo su ritmo hasta el final de los 12 asaltos.
                Hubo momentos, inclusive, en los que parecía que Hurt iba a perder por nocaut,  en los que fue castigado de manera avasalladora y contundente por parte de William. Mas, Hurt, que en algunos instantes tuvo destellos de cierto brillo, soportó a pie firme y pudo llevarse el honor, al menos, de terminar de pie para, a la postre, perder una decisión clara e inobjetable (dos jueces votaron 115-112 y un tercero 116-111).
                Fue el primer revés  en 24 salidas, con 23 triunfos y 16 nocauts, para un Hurd, de 28 años, que esta vez no fue ni la sombra de lo que había sido en sus anteriores combates. Se vio apagado, sin iniciativa, lento e inefectivo. Decepcionó a la mayoría de fanáticos que le apoyaban, en razón de que peleó en el Estado de sus padres, en donde era prácticamente local.
                El nuevo  y sorpresivo campeón, de 29  años de edad, es todo pundonor, determinación, agresividad y potencia. Su carrera toma ahora un nuevo giro y se le abren las puertas para grandes peleas y la posibilidad de ganar el buen dinero. De seguro que habrá de aportar competencia y colorido  al casillero de las 154 libras. No lo pierdan de vista. ESQUINITAS-.El astro filipino Manny Pacquiao acaba de anunciar su reaparición para julio próximo, en Las Vegas, Nevada. Su rival lo será el norteamericano Keit Thurman, campeón invicto. La contienda, prevista  específicamente para el  20 del citado mes, será unificatoria. Pacquiao expondrá el trono welter regular de la Asociación Mundial de Boxeo -AMB- y Thurman hará lo propio con el del mismo organismo, pero en condición de supercampeón,además de que expondrá su condición de invencible en 29 salidas, con 22 nocauts. Thurman, de 30 años de edad, representará un hueso muy duro de roer para  el ya veterano Pacquiao. Esperemos…Al Horford quiere quedarse con los Boston Celtics. El dominicano estaría dispuesto a firmar por tres temporadas más con el equipo, aún por menos dinero en lugar de tomar  la opción para una nueva estación (2019-2020) que tiene con el equipo,  que es de más de 30 millones de dólares, según el Boston Herald. PARA QUE LO APRENDAS O LO RECUERDES: A propósito de Pacquiao, es oportuno decir que éste ya cuenta con 40 años de edad, 24 como boxeador profesional y que, aún cuando podrían quedarle facultades de las brillantes que exhibió en su mejor época, está en la postrimería de su carrera. !Suena la campana! !Climmp!