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Víctor Tejada recibe el premio de manos de Héctor de Padua, doña Lora de Hieronimus y Emmanuel García Musa.

Oscar Polanco

Especial/Caribbean Digital

SANTIAGO, República Dominicana.-  La Unión Deportiva de Santiago (UDESA), entregó la noche de este martes, al empresario Víctor Tejada, el XXI Premio Hanns Hieronimus, a la excelencia deportiva.

Víctor Tejada recibe el premio de manos de Héctor de Padua, doña Lora de Hieronimus y Emmanuel García Musa.

Tejada recibió el premio de manos del presidente de la UDESA, profesor Héctor de Padua, la familia Hieronimus encabezada por doña Julia, así como de otros directivos de la entidad organizadora y personalidades presentes.

El acto comenzó cuando el directivo de la UDESA, licenciado Emmanuel García Musa, dijo las palabras de bienvenida, a la vez de introducción y orientó a los presentes sobre la sensacional gala efectuada anoche en el salón Maguá, del Gran Almirante, hotel & casino.

El discurso central estuvo a cargo del presidente de la UDESA, profesor De Padua, quien versó sobre el importante premio y el motivo de la entrega a don Víctor Tejada.

La semblanza del homenajeado estuvo a cargo del licenciado Guillermo José Saleta Pérez, quien habló de la historia personal de Tejada, especialmente de su colaboración al deporte.

A seguida se procedió a la entrega del importante galardón denominado Gran Premio Hanns Hieronimus, la más importante gala deportiva que se realiza en Santiago.

Luego, don Víctor Tejada agradeció la distinción de manera muy emotiva, al final los presentes disfrutaron de un espectáculo especial con la vocalista local, Grassiel y el grupo folklórico, Unánime, dirigido por el profesor José Espinal, así como de brindis para la ocasión.

Durante la actividad fueron proyectadas fílmicas de las anteriores galas, fue auspiciada por la Asociación Cibao de Ahorros y Préstamos, Cervecería Nacional Dominicana, Cementos Cibao, Aeropuerto Internacional del Cibao, Alcaldía de Santiago, Cámara de Diputados, Brugal, Solutech, Préstamos a las Ordenes y otros.

Este premio, único, se entrega cada año en el mes de septiembre, inició en 1992, cuyo objetivo es reconocer la labor de personas que dentro del movimiento deportivo realizan una labor encomiable en el deporte sin recibir recompensa material.

La única recompensa es la satisfacción de fomentar el deporte y las buenas acciones en favor de la juventud, la sociedad y el país, siendo un apostolado fomentar la práctica deportiva y dirigencial.

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