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Alcalde Gilberto Serulle. Archivo

Por Nelson Peralta

 Especial/Caribbean Digital

La suspensión del contrato del servicio de recogida de basura a las compañías Urbaser y Esensa, es una decisión política del alcalde Gilberto Serulle, que trata de presentar un culpable del colapso del sistema de limpieza en el municipio de Santiago que puede complicar la situación.

Alcalde Gilberto Serulle. Archivo
Alcalde Gilberto Serulle. Archivo

En primer lugar, la Alcaldía no tiene recursos técnicos de hombres y equipos para sustituir el trabajo deficiente o no realizado por ambas empresas hoy cesantes.

Se recuerda que Serulle, trabaja en los afanes reeleccionistas y la ciudad está que “arde” en su contra porque el servicio de limpieza esta caído y las perspectivas de mejorar son inciertas.

Ahora, la estrategia técnica para cubrir el espacio de Urbaser y Esensa es que los camiones compactadores del cabildo que son muy pocos, además de la zona que le corresponde en el centro de la ciudad, también tomen la zona Sur y otros sectores de la circunscripción 3.

No se concibe que pueda haber ahora mayor eficiencia en el servicio de limpieza cuando todas las compañías y equipos laborando, y ahora que dos de las empresas contratadas están suspendidas.

No hay dudas, que esa suspensión es una estrategia que procura levantar la autoridad y popularidad del alcalde desecha por la ineficacia de sus acciones como administrador municipal.

El problema de la alcaldía es de falta de equipo y visión para dar un servicio adecuado de limpieza. Hoy los barrios y urbanizaciones de Santiago están repletos de basura porque las unidades recolectoras no pasan por esos sectores y solo se quedan en las grandes avenidas.

El pasado jueves, una Comisión de funcionarios del cabildo, encabezados por Ramón Pichardo, secretario general, Víctor Brens, director de Planificación y Desarrollo y el jurídico Nicolás Álvarez de la Alcaldía, ofreció la información de la suspensión.

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